domingo, 19 de abril de 2009

CONTRA WAL-MART:

CONTINUA LA RESISTENCIA CIVIL PACIFICA

POR ELLO SE INVITA A TODOS LOS CIUDADANOS LIBRES DE PUEBLA A APOYAR A COLONOS DE LA UNIDAD HABITACIONAL "LA MARGARITA" A PARTICIPAR EN LAS ACTIVIDADES DE DIFUSION DE ESTE MOVIMIENTO.

CASA POR CASA, NO NOS VENCERAN!!!

CITA:

HOY DOMINGO 19 DE ABRIL

9:00 HRS.

PLAZA DE LOS CINEMAS.


!NO FALTEN¡


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VISITA DEL PRESIDENTE LEGITIMO A PUEBLA:

NADIE SE AUTO-EXCLUYA, TODOS PODEMOS Y DEBEMOS PARTICIPAR:

VIERNES 24 DE ABRIL

16:00 HRS.

ZOCALO DE LA CIUDAD DE PUEBLA

URGENTE ASISTIR A JUNTA DE COORDINACION EN TELEFONISTAS:

Por tal razón se convoca con carácter de urgente a todos los integrantes del Movimiento en Defensa de la Economía Popular, de la Convención Nacional Democrática, de las Redes Ciudadanas, del Frente Amplio Progresista y organizaciones afines, a la reunión de coordinación del evento, que se llevará a cabo este lunes 20 de Abril a las 6:00p.m. en el Sindicato de Telefonistas de México (Blvd. 5 de Mayo 1107)

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Llama en SLP a votar por el candidato de Salvemos a México; los de PRI y AN desprecian al pueblo

Dudo que el gobierno usurpador edifique la refinería; sólo quiere hacer negocio: AMLO

Cinismo, que se diera a Hank Rhon concesión para construir un penal en el estado; imagínense

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Andrés Manuel López Obrador saluda a habitantes de Tamazunchale, San Luis PotosíFoto La Jornada
Alma E. Muñoz
Enviada

Tamazunchale, SLP, 18 de abril. En apoyo a Juan Ramiro Robledo, candidato de la coalición Salvemos a México (PT, Convergencia y PRD), Andrés Manuel López Obrador realizó dos asambleas informativas en esta entidad.

Para llegar a la primera, aquí, en Tamazunchale, tuvo que volar de la ciudad de México a Tampico, Tamaulipas, donde –en entrevista en el aeropuerto local– refrendó que el anuncio de la construcción de la nueva refinería en Tula, Hidalgo, es demagogia.

“Sigo con la apuesta, y ojalá me equivoque –dijo–, de que va a terminar este sexenio y no van a pegar ni un ladrillo de la nueva refinería”.

–¿Hay costos políticos?

–No; hay intereses, porque a los integrantes del gobierno usurpador sólo les importan los negocios. Son muy corruptos. Sólo les interesa el negocio de la compra de la gasolina en el extranjero, y por eso no quieren que se produzca en México.

En este tenor, más tarde, durante la segunda asamblea informativa, realizada en la plaza de Ciudad Valles, cuestionó la concesión otorgada a Carlos Hank Rhon para la construcción de un reclusorio en esta ciudad.

De acuerdo con información proporcionada después por Juan Ramiro Robledo, la licitación fue resultado de un convenio entre la Federación y el estado, con 300 millones de pesos de aportación del gobierno de Marcelo de los Santos, aunque Hank Rhon ya admitió que el penal costará mil 200 millones.

El gobernador solicitó al Congreso estatal los 300 millones citados, porque la edificación ya está en marcha.

López Obrador dijo que fue un cinismo que se otorgara la concesión a una empresa privada. “En esa cárcel va a haber distinciones (…) Es un negocio del gobernador. Quien ganó la apuesta es nada menos que Hank Rhon. ¡Imagínense! Entonces, ¿dónde está la diferencia entre PAN y PRI? No existe, es la misma cosa. Por eso, no perdamos el tiempo”.

Tenemos que retar y enfrentar a la oligarquía para devolver el poder al pueblo, agregó. Antes, en Tamazunchale, señaló que los candidatos de PRI y PAN a la gubernatura del estado, Fernando Toranzo y Alejandro Zapata Perogordo, respectivamente, son señoritingos que desprecian al pueblo, y ahora que hay elecciones sí van a venir a saludar, a abrazar a todo mundo, y a traficar con la pobreza de la gente. Primero empobrecen y luego reparten migajas. Hay que decir a la gente que eso que hacen en vísperas de elecciones es pan para hoy y hambre para mañana.

En sus manos está que se den los cambios en San Luis Potosí –dijo a las personas que se congregaron en la plaza ubicada frente al palacio municipal. Las convocó a convencer a más gente de la Huasteca potosina a realizar campaña y votar por Robledo en los comicios del 5 de julio.

No se va a tener dinero como el PRI y el PAN –resaltó el ex candidato presidencial–, pero Juan Ramiro dará, como Marcelo Ebrard en el Distrito Federal, apoyos para adultos mayores, becas para madres solteras, para discapacitados y para estudiantes, entre otras.


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Después no nos preguntemos por qué…
Mario di Costanzo Armenta

Siempre he sostenido que el Estado crea sus propios monstruos y en muchos casos los ciudadanos los alimentamos con nuestra complacencia. Y si lo señalo de nuevo es porque lo que ahora sucede en nuestro país no tiene ninguna explicación que podamos calificar como medianamente sensata: se trata de aberraciones que, combinadas con la carencia absoluta de un sistema que garantice una cabal y congruente rendición de cuentas, nos tienen sumergidos en la mediocridad y la pobreza.

Para corroborar lo anterior sólo basta mencionar algunos ejemplos recientes que muestran claramente esta situación y que se dieron casualmente durante la semana que concluye.

El primero de ellos fue el mensaje triunfalista de Felipe Calderón sobre la evolución de la economía, donde el presidente de la estabilidad y del empleo señaló que la crisis se está superando y que lo prueba el hecho de que durante el último mes se generaron 4 mil empleos, el índice de la bolsa ganó terreno y nuestra moneda se recuperó frente a la divisa estadunidense, al cotizarse en 13.20 pesos por dólar.

Sin embargo, en su alentador mensaje olvidó señalar que los supuestos empleos generados representan sólo 1 por ciento de los que se perdieron entre octubre del año pasado y febrero del presente año; y que diariamente más de 50 empresas desaparecen por problemas financieros.

Omitió mencionar también que, al igual que el índice de la bolsa, los precios de muchos alimentos –incluidos el frijol, el huevo y el azúcar– también crecieron y que la notable recuperación momentánea de nuestra moneda obedece a que el país obtuvo una línea de crédito; es decir, una deuda contingente de 47 mil millones de dólares, cifra que representa el doble de nuestra deuda externa actual y que de ser utilizada implicaría un mayor endeudamiento para futuras generaciones de mexicanos.

Más aún, este nuevo endeudamiento no tendría como destino la construcción de refinerías, petroquímicas, carreteras, universidades o proyectos de infraestructura hidráulica, sino que se estaría utilizando para estabilizar la economía (rescatar a grandes empresas y a bancos).

El segundo ejemplo de las aberraciones que mencionamos al principio se refiere a que, finalmente, después de casi 13 meses de haberse anunciado la construcción de una refinería, se dio a conocer que ésta se ubicará en el estado de Hidalgo (en Tula), pero ello queda sujeto a que dicha entidad federativa adquiriera los terrenos donde la magna obra se asentará y para eso se otorga un pequeño plazo de 100 días más.

Este anuncio fue hecho por el director general de Pemex y, más allá de poder analizar en estas líneas si el lugar determinado es el óptimo, lo primero que debemos de preguntarnos es por qué razón el anuncio lo hizo él y no su nuevo y flamante consejo de administración.

Hay que recordar que la Nueva Ley de Pemex, a decir de los legisladores que la aprobaron, incluido Graco Ramírez y Carlos Navarrete, la dotó de un consejo de administración que incluye consejeros profesionales. La ley, además, ahora le permite a la paraestatal contar con un comité de estrategia y de inversión y con un comité de transparencia y auditoría, que garantizarían eficiencia, eficacia y transparencia en la toma de decisiones de la empresa más importante de nuestro país.

Y lo señalo porque hasta ahora, que yo sepa, nadie le ha preguntado a estos cuatro flamantes consejeros profesionales (Fluvio Ruiz, Rogelio Gasca, Héctor Moreira y Fortunato Álvarez), ni ellos por iniciativa propia han dado a conocer su opinión en torno de la ubicación y características que tendrá la nueva refinería.

Más aún, cuando ya se comenta que dichos consejeros no fueron formalmente informados sobre la decisión anunciada por Jesús Reyes Heroles y sería sumamente grave que en este tema, que representa una de las decisiones más importantes adoptadas por la empresa en los últimos 30 años, se haya pasado por alto la opinión de los consejeros profesionales.

De ser cierto lo anterior, por dignidad, respeto a su trabajo y a la propia ley, dichos consejeros profesionales deberían de renunciar, ya que si su nueva chamba no es la de participar en estos asuntos, francamente no sé que hacen ahí ni para qué les pagan su quincena.

Y así podríamos seguir mencionando muchas más aberraciones económicas pero, desafortunadamente, no puedo dejar de mencionar otras dos de tipo político que me parecieron para Rippley.

La primera es la incorporación de los luchadores Atlantis y La Parquita a la lista de precandidatos a diputados plurinominales del Partido Acción Nacional (PAN). Aquí vale la pena explicarle a Germán Martínez que unos son los luchadores sociales y otros son los profesionales de la lucha libre, aunque ambos sean luchadores.

La segunda es la decisión adoptada por el Partido de la Revolución Democrática (PRD) de enviar a sus candidatos a diputados a tomar un curso (clases) en el Instituto Tecnológico Autónomo de México (ITAM).

Yo me pregunto: ¿acaso no dicen que están en contra del neoliberalismo?

Quiero decirles que yo estudié en el ITAM, pero esa decisión la tomé hace 27 años, cuando tenía 18, el instituto era diferente y no era candidato a diputado de un partido que dice ser de izquierda.

Al respecto, sería interesante escuchar las respuestas que darán los catedráticos del ITAM a los candidatos a diputados del PRD cuando éstos pregunten a su maestro su opinión acerca de la aplicación del IVA a los alimentos y a las medicinas, o su opinión en torno de las privatizaciones, o bien su conclusión sobre temas como el Fobaproa, el rescate carretero o las líneas de crédito otorgada por el Fondo Monetario Internacional (FMI) y la Reserva Federal (Fed) a nuestro país.

Más aún: imaginemos a Francisco Gil Diaz, Agustín Carstens o Jesús Reyes Heroles –que han sido catedráticos del ITAM– ¡dándoles clases de economía a los candidatos a diputados de un partido de izquierda! O bien opinando sobre la política económica instrumentada por Evo Morales, Hugo Chávez o Luiz Inacio Lula da Silva.

Bueno, ¿acaso no tenemos una Universidad Nacional o a una Universidad Metropolitana donde se enseña buena economía, buen derecho, así como otras ciencias sociales, pero con una visión más nacionalista?

Pero, en fin, mientras reflexionamos sobre lo anterior, no me queda más que advertir: después no nos preguntemos por qué…


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Atenco: libertad y justicia

http://javiersolorzano.radiotrece.com.mx/wp-content/uploads/2009/03/atenco.jpg
La negativa de las autoridades penitenciarias del estado de México para que integrantes de la Campaña Libertad y Justicia para Atenco visitaran ayer a presos políticos del penal de Molino de Flores, en Texcoco, constituye un hecho por demás ilustrativo del proceso de aislamiento que padecen los activistas atenquenses encarcelados tras las jornadas de violencia y barbarie policiaca que tuvieron lugar en la localidad mexiquense en mayo de 2006.

Es obligado recordar, por principio de cuentas, que los presos de Atenco son víctimas de un acto de represión y uso desmedido de la violencia por parte del Estado, que derivó, como han documentado diversos organismos defensores de derechos humanos, en homicidios, violaciones, golpizas, detenciones arbitrarias, incomunicaciones, allanamientos de morada y robo de pertenencias a manos de elementos policiacos estatales y federales. Los reclusos, la mayoría de los cuales se encuentra en el penal de Molino de Flores –Ignacio del Valle, Felipe Álvarez y Héctor Galindo purgan sus sentencias en la cárcel de máxima seguridad de Almoloya–, no sólo han tenido que enfrentar procesos irregulares y prolijos en abusos, lo mismo que la aplicación facciosa de las leyes –traducida en aberraciones jurídicas como la invención del delito de secuestro equiparado y en sentencias desproporcionadas y a todas luces injustas– sino además padecen en prisión la violación sistemática de sus garantías básicas, incluso aquellas de las que gozan secuestradores, narcotraficantes, asesinos y pederastas.

Este encarnizamiento de las autoridades para con los presos políticos contrasta con la impunidad que hasta ahora disfrutan quienes ordenaron y coordinaron el ataque policial contra la población que tuvo lugar los días 3 y 4 de mayo de 2006. Apenas en febrero pasado, la Suprema Corte de Justicia de la Nación selló la discusión en torno a esos episodios de represión y exoneró de toda responsabilidad, entre otros personajes, a funcionarios como el gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, y el ahora procurador general de la República, Eduardo Medina Mora, quien entonces era secretario de Seguridad Pública federal, para los que cabría presumir responsabilidad en los hechos, y quienes, por esa sencilla razón, tendrían que haber sido investigados.

Al día de hoy, en suma, tras la vergonzosa sentencia del máximo tribunal, la sociedad civil se ha convertido en el último reducto de defensa de los dirigentes y activistas atenquenses. La labor de grupos como los que articulan la Campaña Justicia y Libertad ha sido de suma importancia en tanto que espacio de expresiones solidarias hacia los presos políticos y de repudio a la impunidad, la injusticia y la represión.

En un momento en que en otras partes del mundo se asiste a una revalorización de la vida humana y de las garantías individuales, y cuando en otros países se han registrado en días recientes sentencias judiciales que reivindican un compromiso de las instituciones con la legalidad y, precisamente, con la justicia, como ocurrió la semana pasada en Perú con el fallo en contra de Alberto Fujimori, las autoridades mexicanas parecen empeñadas en transitar en sentido contrario y, con episodios como la absolución de Luis Echeverría por los actos de represión de 1968 y la preservación de la impunidad en Atenco, restan credibilidad a su supuesto compromiso con la ley y el estado de derecho, deterioran su imagen nacional e internacional y profundizan el proceso de descomposición que acusa la institucionalidad del país.

El Comité Eureka presentará un millón de firmas en apoyo de la iniciativa

Rosario Ibarra: urge que el Congreso apruebe la amnistía para presos políticos

Se cumplen 34 años de que el hijo de la senadora fue detenido y desaparecido

Carolina Gómez Mena

Al cumplirse ayer 34 años de la detención y desaparición de Jesús Piedra Ibarra en la ciudad de Monterrey, su madre, la senadora Rosario Ibarra, exhortó al Congreso a que apruebe la ley de amnistía para los presos políticos, la cual se encuentra en comisiones en la Cámara de Diputados desde abril del año pasado, y adelantó que el Comité Eureka pretende entregar a los legisladores un millón de firmas que apoyan dicha iniciativa.

Al encabezar una manifestación frente a la Catedral Metropolitana, con motivo de un aniversario más de la detención de su hijo, comentó que en el país hay alrededor de 12 mil presos políticos, y añadió que la población debe estar consciente de que la desaparición forzada y la reclusión de personas es una práctica vigente, a grado tal que cualquiera puede ser víctima, pues los enemigos políticos son los primeros que caen en la cárcel, expresó.

Tras confiar en que este año podrá aprobarse dicha propuesta, la legisladora hizo hincapié en que ésta fue diseñada tanto para la liberación de presos políticos como para la presentación con vida de los desaparecidos.

Parece que la objeción que ponían es que pusiéramos la palabra desaparecidos. Esto pese a que la desaparición forzada está contemplada en el ámbito constitucional como crimen de lesa humanidad. No se quiere reconocer que hay desaparecidos. Hago un llamado a diputados y senadores a que entiendan, porque este pueblo cada vez soporta menos los daños que le están haciendo.

La legisladora se manifestó también por que se retire al Ejército de la lucha contra el narcotráfico, ya que la idea principal de esto es intimidar al pueblo. Aseveró que, en el contexto de este amedrentamiento, los “levantones atribuidos al narcotráfico no son de ellos. Creo que la gente que dicen que es levantada no es del narcotráfico. Hay muchachos a los que se han llevado policías federales y soldados”, aseguró.

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Rosario Ibarra lideró ayer la protesta frente a CatedralFoto Yazmín Ortega

Comentó que de la década de los 70 hay 557 personas desaparecidas, las que seguimos reclamando. Apuntó que las desapariciones han continuado en años recientes. En el gobierno de Vicente Fox fueron 32 petroleros de Cadereyta, y Calderón también tiene. En Monterrey hay tres agentes de tránsito desaparecidos: un comandante de la policía y dos periodistas, entre otros que han sido secuestrados por el Ejército y las policías, resaltó.

En cuanto a la criminalización de la protesta social, Ibarra condenó esa práctica gubernamental. Con ella coincidió Emilio Reza, del Comité del 68. Inconformarse es un derecho de todo ser humano, añadió el activista. De igual forma, criticó la exoneración del ex presidente Luis Echeverría.

En el acto, en el que estuvieron Lucía Morett y Tania Ramírez –esta última hija de Rafael Ramírez Duarte, desaparecido en junio de 1977–, así como integrantes de la organización HIJOS, sostuvo: hay que reconocer que la desaparición forzada la cometió el gobierno como agravio contra toda la sociedad, no sólo contra de ciertas familias. Advirtió que en México todos deben saber que su libertad está amenazada, porque vivimos en un país en el que la desaparición forzada es una práctica sistemática de terrorismo de Estado que se ejecuta y ejecutó con suma crueldad.

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Funcionarios mexiquenses impiden que internos de San Salvador Atenco reciban visita

Los presos políticos, en peores condiciones hoy que en la época de Díaz Ordaz: Gilly
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Integrantes del Comité Libertad y Justicia para Atenco trataron de entrevistarse con presos en el penal de Molino de Flores, pero autoridades penitenciarias lo imposibilitaron. En la imagen, en primer plano, la atenquense Trinidad del Valle, la trombonista Odisea Valenzuela, el historiador Adolfo Gilly y la actriz Julieta Egurrola; atrás de ésta, el actor Bruno BichirFoto José Antonio López
Blanche Petrich

Cuatro integrantes del Comité Libertad y Justicia para Atenco –el politólogo Adolfo Gilly, los actores Julieta Egurrola y Bruno Bichir, así como Odisea Valenzuela, trombonista del grupo Los de Abajo (latin ska y tropipunk)– llegaron ayer hasta la puerta metálica del penal de Molino de Flores, en Texcoco, listos para una visita solicitada con semanas de anticipación. Adentro los esperaban los nueve presos políticos de Atenco que siguen recluidos ahí. Era, simplemente, una visita de solidaridad. Nunca se produjo.

Una vez más, las autoridades penitenciarias del estado de México cerraron el paso. No valió ninguna gestión, ningún argumento. No lo permite el reglamento, fue la última palabra, tajante, del subdirector de Readaptación en la entidad, Miguel Ángel Estrada, ante los razonamientos de Gilly.

El profesor universitario denunciaría más tarde: hoy las condiciones carcelarias de los presos políticos mexicanos son peores que en los años represivos de Díaz Ordaz y Echeverría. No basta con luchar por su liberación; hay que luchar por sus derechos inalienables a tener visitas, a recibir libros sin restricciones, a la información, al libre movimiento, reunión y expresión dentro de la prisión.

La comisión iba acompañada de una nutrida caravana del movimiento popular atenquense, de los adherentes de la otra campaña y varios ex presos políticos de ésta y otras luchas: Pedro Reyes, Héctor Cerezo, Héctor del Valle y dos de las mujeres que fueron violadas durante el operativo de San Salvador Atenco, hace tres años, Edith Rosales (liberada hace pocos meses) e Italia Méndez.

Con semanas de anticipación el comité tramitó la solicitud para ingresar al penal. Los funcionarios de Readaptación Social del estado de México tuvieron desde entonces la lista de los visitantes y de los presos que iban a ver: Alejandro Pilón Zacate, Inés Rodolfo Cuéllar, Narciso Arellano, César Espinoza Ramos, Óscar Hernández Pacheco, Juan Carlos Estrada Cruces y Édgar Morales Reyes.

Ellos purgan una sentencia de casi 35 años por el supuesto delito de secuestro equiparado, el mismo expediente que generó para otros tres presos –Ignacio del Valle, Felipe Álvarez y Héctor Galindo– sentencias de hasta 112 años, en el penal de máxima seguridad del Altiplano.

Pero apenas unos días atrás, las autoridades penitenciarias denegaron el permiso de acceder al penal, argumentando que los sábados, día de visita ordinaria, se deben tomar medidas de seguridad.

Gilly quiso saber más. Se acercó al portón cerrado y se asomó por la mirilla. Desde el interior se acercó el mismo Miguel Ángel Estrada. El intelectual, quien además ha sido preso político, y el jefe de los carceleros dialogaron.

El primero insistía en pedir explicaciones por tanta dureza en el trato a los prisioneros. Estrada esgrimía, una y otra vez, el rígido código normativo de las prisiones mexiquenses, que permite que determinados presos reciban visitas únicamente de sus familiares directos y sus abogados defensores, nadie más.

“Usted no tiene por qué saberlo –decía Gilly, persuasivo–, pero yo fui preso político, seis años. Y en prisión, en Lecumberri, escribí un libro. Porque a los presos políticos de aquellos años no nos restringían derechos como el de la lectura, la educación, la escritura, la reunión y las visitas.”

También quería saber si, hechos nuevamente los trámites de la visita y seleccionado algún otro día que no fuera de visita ordinaria, le permitirían entrar. Porque a mí, como profesor, me interesa mucho la educación. Precisamente, llevaba en el morral, para regalarle a los presos, su libro más reciente: Felipe Ángeles en la Revolución.

Intransigente, Estrada respondió sin comprometerse: hagan la solicitud. La valorará el consejo interno disciplinario. Ya veremos. Nada más. Prisión a piedra y lodo para los atenquenses, igual que desde que fueron apresados en el violento operativo policiaco del 3 de mayo de 2006.

Hace un mes, exactamente, otras personalidades del Comité Libertad y Justicia para Atenco, los obispos Samuel Ruiz y Raúl Vera y el sacerdote Miguel Concha, intentaron también visitar a los tres presos del Altiplano. Tampoco se les permitió el acceso.

En el mítin que se organizó en la explanada frente a la prisión, Julieta Egurrola, la actriz activista que participa en múltiples movimientos populares, denunció la cerrazón de las autoridades y aseguró que, pese a todo, la campaña por la libertad de los atenquenses ha crecido.

Hoy cuenta con la adhesión de 130 organizaciones de 20 estados, además de las internacionales. La campaña la encabezan, además de los que ayer estuvieron en Texcoco, los obispos Samuel Ruiz y Raúl Vera, Ofelia Medina, Manu Chao, Francisco Toledo y varias decenas más de artistas, intelectuales, músicos, pintores y defensores de derechos humanos.

Bruno Bichir aseguró: Pese a este revés, no vamos a cejar. Vamos a insistir, vamos a presionar, vamos a crecer. Cada vía más compañeros van a unir sus voces a este reclamo.

Y Gilly recordó que grandes creadores de México escribieron libros trascendentes desde la prisión, como David Alfaro Siqueiros y José Revueltas, entre otros.

El mismo Gilly escribió en Lecumberri –donde estuvo preso seis años, a partir de 1966– uno de sus libros más editados, La revolución interrumpida. El académico llamó a todas las fuerzas progresistas de México –de izquierda, de centro, socialistas, cristianos, gente de los partidos políticos– a sumarse a la causa por la libertad de los presos políticos. Cuando salgan, nos quitaremos todos una gran piedra de encima. Y eso liberará una enorme energía para la lucha social.

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Calderón apoya sin rubor a empresarios, dice

El PAN trajo periodo negro para el sindicalismo: especialista
Gabriel León Zaragoza

Con la llegada del Partido Acción Nacional al gobierno se inició en el país un nuevo periodo negro para el sindicalismo en México, pero la administración de Felipe Calderón Hinojosa es la peor de todas, debido a que ni siquiera hay rubor para apoyar abiertamente a los empresarios y afectar los derechos y prestaciones de los trabajadores, especialmente a los del sector automotriz y maquilador, consideró el especialista en la materia laboral Humberto Juárez.

En entrevista el investigador de la Universidad Autónoma de Puebla (UAP) expuso que a diferencia de la larga noche que padeció el sindicalismo mexicano durante la gestión al frente de la Secretaría del Trabajo y Previsión Social (STPS) de Arsenio Farell Cubillas, donde todavía podíamos encontrar algunas justificaciones de la política laboral, con el actual secretario Javier Lozano hay desconocimiento, ignorancia y cinismo, en la materia.

Explicó que durante los gobiernos priístas de Miguel de la Madrid y Carlos Salinas, su secretario Farell Cubillas aplicó una política laboral que fue una noche larguísima para el sindicalismo, porque los contratos colectivos se adelgazaron; las empresas pudieron colocar nuevas fábricas al norte con sindicatos a modo; se creó una estructura de líderes sindicales venales y se canceló el derecho de libre asociación consignado en la Carta Magna.

El investigador expuso que el rasgo distintivo del actual funcionario calderonista y su política laboral que –dijo– ahora padecemos es una en la que se asume que los derechos de las empresas son prioritarias por encima de cualquier derecho social conquistado. Es decir, todo aquello que afecte los intereses de las empresas privadas tienen prioridad sobre cualquier cosa que esté escrita en este país o que se haya conquistado, como la Constitución y la Ley Federal del Trabajo.

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La subordinación vergonzante de la JFCA
Néstor de Buen
jfca por vladimix.

Da la impresión de que el PAN, a la vista de unas elecciones que con toda seguridad va a perder, está queriendo aprovechar el tiempo que le queda para hacer demostraciones rotundas de su espíritu fascista y contrario a los derechos fundamentales de los trabajadores.

El protagonismo en esas andanzas corresponde, sin la menor duda, al Presidente de la República y a la Secretaría del Trabajo y Previsión Social, que olvida con intención manifiesta dos de las principales obligaciones que le impone la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal en las fracciones I y II de su artículo 40. No vigila ni remotamente la debida aplicación del 123 constitucional (v.gr., en materia sindical y en conflictos de huelga) ni procura el equilibrio entre los factores de la producción. Hay, claro está, la presunción de que su titular no ha leído esa ley orgánica.

Los instrumentos preferidos del secretario para sus andanzas son su Dirección General del Registro de Asociaciones (DGRA) y su sucursal, la Junta Federal de Conciliación y Arbitraje (JFCA), cuyo dirigente, nombrado por el Presidente de la República, acuerda con el secretario del Trabajo, que le facilita su presupuesto.

Hay, por supuesto, otras presunciones. Más o menos notable su simpatía servil por el señor Larrea y sus negocios mineros; su antipatía visceral en contra del sindicato minero y sus dirigentes, sobre todo su secretario general, Napoleón Gómez Urrutia, y otros miembros del comité ejecutivo. El uso y abuso de las facultades de la JFCA en los conflictos de huelga, respecto de los cuales el Poder Judicial Federal ha dejado sin efecto las barbaridades cometidas por la dichosa JFCA, hoy lo caracterizan. La última, la resolución que declara terminados los contratos de trabajo de los mineros de Cananea por una supuesta fuerza mayor (que ni siquiera saben lo que es) y a lo que pondrá remedio un juicio de amparo. Basta leer el artículo 469 de la Ley Federal del Trabajo (LFT), que prevé las causas de terminación de una huelga y que no se han dado, ni remotamente, en este caso: acuerdo entre las partes; allanamiento del patrón a lo pedido; laudo de un árbitro elegido por las partes o laudo de la JCA si los trabajadores huelguistas someten el conflicto a su decisión.

El señor secretario de Trabajo tampoco debe haber leído el Convenio 87 de la OIT, en especial el segundo párrafo del artículo 3, que dice textualmente: Las autoridades públicas deberán abstenerse de toda intervención que tienda a limitar este derecho (la autonomía sindical) o a entorpecer su ejercicio legal. Sin embargo, invoca un título de abogado de la Escuela Libre de Derecho, muy conservadora, pero que cuenta con excelentes maestros de derecho laboral.

Si se quieren entretener un rato, consigan un ejemplar del proyecto de LFT que ha formulado el señor secretario, donde encontrarán cosas muy divertidas, como la protección a la subcontratación; la limitación del concepto de empresa para facilitar el juego de los grupos de sociedades; regulación del trabajo por temporada y del contrato a prueba; obligación de los trabajadores de desempeñar labores conexas a las contratadas; definición de los sindicatos como asociaciones de interés público (lo que hace suponer el derecho del Estado para meterse con ellos); cláusulas de exclusión; exigencia del título de abogado o carta de pasante a los representantes de las partes (con lo que se elimina, ciertamente, a los coyotes, pero se priva a los trabajadores de una asesoría de menor costo); obligación de los sindicatos de presentar el padrón de sus afiliados en caso de emplazamiento a huelga (con el consecuente riesgo de despidos) y derogación del actual artículo 448, que suspende la tramitación de los conflictos colectivos de naturaleza económica, en caso de huelga. Y otras cosas.

Siempre he sostenido que nuestra LFT, de muy escasos derechos individuales, soporta el fascismo evidente de las reglas del derecho colectivo (contratos colectivos de trabajo a espaldas de los trabajadores, registros y tomas de nota de los sindicatos, calificación de los emplazamientos y de las huelgas estalladas, recuentos abiertos en los que los trabajadores deben declarar ante autoridades, patrones y sindicatos contrarios, en su caso, y otros etcéteras).

La LFT evidentemente exige reformas. Pero yo me conformaría con la desaparición de las JCA. Su absoluta dependencia de los poderes Ejecutivos y su integración tripartita (con la presencia permanente de sindicatos corporativos) las han convertido, como diría José Natividad Macías en el Constituyente de 1916-1917, en organismos más corruptos que los peores juzgados de letras de los tiempos de don Porfirio.

La última faena en contra del sindicato minero será un tema fundamental el próximo primero de mayo. Hay que ir.

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Demandan trabajadores de Minera del Cubo, en Guanajuato, aumento salarial de 15%

Huelguistas de Cananea niegan conocimiento de tácticas militares

No somos guerrilleros ni paramilitares, sino copiones, respondieron entre risas a acusaciones de mando de la PFP

Sólo construimos barricadas como las que ellos hicieron, para defendernos, dicen

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Un minero muestra las barricadas ubicadas en las entradas del yacimiento, las cuales, señala, no fueron hechas por algún tipo de conocimiento militar, sino por simple imitación de las realizadas por policías federalesFoto Ulises Gutiérrez
Ulises Gutiérrez Ruelas y Carlos García
Enviado y corresponsal

Los trabajadores que resguardan la puerta tres de la minera de Cananea, en el poblado sonorense del mismo nombre, reaccionaron con risas e incredulidad a las acusaciones que un comandante de la Policía Federal Preventiva (PFP) hizo a los huelguistas, de actuar con tácticas y equipo militar, fabricado por ellos mismos, para defender los accesos ante un posible desalojo.

La acusación del mando fue en parte por la instalación de barricadas en las entradas al yacimiento. No somos militares ni guerrilleros, somos copiones, nada más, porque ellos, los policías federales, instalaron estas mismas barricadas cuando el año pasado tomaron por asalto los accesos de la mina, dijo Saúl García López, uno de los paristas.

Después de aquella ocasión, cuando los federales se fueron, les copiamos las barricadas, aunque las de ellos eran más grandes, como para esconder tiradores con rifles, las nuestras son nomás para que no nos sorprendan, expuso.

Indicó que ningún minero tiene preparación o nociones de las actividades militares o paramilitares y únicamente se dedican a defender sus derechos con lo que tienen a la mano, como piedras, restos de metales y lo que hay en las entradas de la mina.

En huelga desde el 30 de julio de 2007, los trabajadores se reunieron hoy en la puerta tres para festejar el amparo que les fue otorgado el jueves y el trámite de otro para cada uno de los mil 200 trabajadores. La felicidad volvió a la cara de ellos y sus familiares, quienes comieron barbacoa y tomaron refrescos acompañados de música de banda.

Sindicato y empresa advierten sobre los jales

Debido a la huelga, las cientos de toneladas de residuos químicos que salen de los procesos para la producción de cobre se secaron y ahora los vientos esparcen esos polvos, que se cree son cancerígenos, coincidieron en afirmar representantes de Grupo México, propietario de la mina de Cananea, y del sindicato minero.

Se calcula que en Cananea se producían 75 mil toneladas de jales diariamente, cuando la mina trabajaba a su máxima capacidad. Por lo regular esos residuos están acompañados de agua, pero debido a la huelga se secaron.

Los paristas hicieron un llamado urgente a instituciones de salud y educación superior, así como autoridades de protección del medio ambiente, para que acudan a Cananea a realizar estudios de los daños ecológicos y a la salud que podrían causar las grandes nubes de polvo blanco que en ocasiones caen sobre la pequeña ciudad minera.

Aunque diarios de la frontera de México ya han recogido la preocupación que hay en las comunidades estadunidenses, representantes del Grupo México señalaron que no tienen información de que de ese lado haya problemas. Sí estamos preocupados por el polvo pero no podemos hacer nada, expuso Aarón López Arzola.

Emplazan a Gammon Gold

El sindicato de la Compañía Minera del Cubo emplazó a huelga a la empresa canadiense Gammon Gold para el próximo jueves si la compañía no otorga un incremento salarial del 15 por ciento e insiste en imponer jornadas laborales de 10 horas continuas a sus 420 afiliados. La revisión del contrato colectivo de trabajo comenzará un día antes, el miércoles 22 de abril.

La empresa informó que no puede otorgar un incremento salarial de ese tamaño porque tiene gastos mensuales por 14 millones 500 mil pesos por los pagos al seguro social, de nómina, impuestos, combustibles y apoyos a comunidades.


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Recompensa
-Hernández

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Quedó mal parado
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La serie estadunidense South Park utilizó el 15 de abril la figura del presidente mexicano Felipe Calderón, en la que se le acusa de adelantarse a gastar dinero robado a un extraterrestre, después de que gobernantes de la Tierra escondieran y repartieran ese botín. Luego se descubre que se utilizó parte del dinero en 32 hospitales y siete parques acuáticos.

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El infinito Galeano

Jaime Avilés

No todos sus lectores saben que Eduardo Galeano en realidad se llama Eduardo Hugues Galeano, o que nació un 2 de septiembre, o que a los catorce años trabajaba como mensajero de un banco donde preparaba café y después lo hervía para provocarle diarrea al director. Tampoco todos sus lectores saben que en aquellos tiempos de 1954, mientras se ganaba el pan como aprendiz de banquero, Galeano comenzó a dibujar cartones políticos que publicaba en El Sol, un periódico socialista de Montevideo, o que los firmaba como Gius , debido a las dificultades fonéticas del apellido galés Hugues, o que de alguna manera creía que su destino era ser artista plástico.

No todos sus lectores saben que en 1959, a los diecinueve años, ante la imposibilidad de ser Eduardo Hugues y expresarse dibujando, y agobiado por la incapacidad de escribir, pues nada deseaba más ardientemente que tejer ideas e historias con palabras, Galeano se encerró en un hotel de la calle Río Branco de Montevideo y se tragó puños de veneno “como para matar un caballo”, o que despertó varios días más tarde en la sala de presos del hospital Maciel, con la piel quemada, él mismo lo confiesa, “por el ácido de las meadas y la mierda que el cuerpo había seguido echando por su cuenta, mientras yo dormía mi muerte en el hotel”.

No todos sus lectores saben estas cosas porque forman parte de Días y noches de amor y de guerra, de todos sus libros mi favorito, aunque sea también el menos conocido en México, a juzgar por su corto número de reimpresiones en Ediciones Era (iban once en 2005), que no son nada comparadas con las que han acumulado a la fecha su temprano clásico, Las venas abiertas de América Latina, los tres tomos de Memoria del fuego, El libro de los abrazos y El futbol a sol y sombra.

Por todo lo anteriormente expuesto y actuado, muchos de sus lectores mexicanos ignoran que, al volver a la vida en aquel hospital, Galeano pensó que estaba en un mercado de Calcuta. “Veía tipos medio desnudos con turbantes, vendiendo baratijas. Se les salían los huesos, de tan flacos. Estaban sentados en cuclillas. Otros hacían danzar a las serpientes con una flauta.”

Pero no fue sino a raíz de aquella experiencia, aquel terrible rito de paso, del que salió “con los ojos lavados” para volver a mirar el mundo por primera vez, cuando descubrió algo fundamental para él como artista y para nosotros sus lectores, que nos beneficiamos de su trabajo: dejó atrás al dibujante Gius y al adolescente Hugues, para convertirse en Galeano. En Días y noches de amor y de guerra lo relata así: “Entonces pude escribir y empecé a firmar con mi segundo apellido, Galeano, los artículos y los libros.” Aunque sólo dieciocho años después, desterrado en Cataluña con su Helena propia, agrega, “me di cuenta de que llamarme Eduardo Galeano fue, desde fines de 1959, una manera de decir: soy otro, soy un recién nacido, he nacido de nuevo”.

LOS DÍAS Y LAS NOCHES

Días y noches de amor y de guerra apareció en 1978, bajo el sello de la editorial Laia, que en catalán significa eulalia, que en griego se traduce como “la bien hablada” o la que tiene “buena lengua”. Eduardo y Helena habían escapado de Argentina a finales de 1976 o muy al principio de '77, eso no lo tengo claro, pero no me cabe duda alguna de que si se hubieran quedado un poquitito más habrían corrido la suerte de Haroldo Conti y de Rodolfo Walsh, y de las 30 mil personas que la dictadura de Videla desapareció y asesinó, mientras la dictadura de Pinochet borraba del aire y de la luz a 5 mil chilenos, y la dictadura uruguaya hacía lo propio, en menor escala, toda proporción guardada, con sus mejores ciudadanos.

Fotos: José Carlo González/ archivo La Jornada

En la España de 1977, reconvertida apenas en reino de Juan Carlos i, tras la lenta y dolorosa y vengadora agonía del monstruo de Franco, apaleado por los golpes de tantas muertes, de tantas pérdidas, de tantos años de convivencia cotidiana con el terror, Galeano se refugió con Helena en Calella de la Costa , un puertito de Cataluña, y en un acto de catarsis para aliviarse de la asfixia, escribió de prisa, con visible urgencia, Días y noches de amor y de guerra, su libro de llegada al exilio, en el que recupera su fallida vocación de artista plástico, para construirlo pintando cuadros verbales de hondo aliento poético, cuadros independientes entre sí pero vinculados con el tema general de la nostalgia, de la derrota, del desgarramiento, pero nunca de la desesperanza.

Esos cuadros, que terminan colgados en las páginas del libro como si estuvieran en los muros de una galería, evocan muchas cosas importantes en la vida de ese joven escritor de treinta y siete años, pero no organizan, ni pretenden, los datos de su breve pero intensa hoja de vida marcada por la precocidad. Me explico: si a los catorce ya es mensajero de banco, caricaturista político y militante socialista, a los veinte, don Carlos Quijano, uno de los intelectuales más sólidos y respetados de Uruguay, que por cierto murió exiliado aquí en México, lo nombra jefe de redacción de la prestigiosa revista Marcha, en la que Juan Carlos Onetti escribía la columna de Periquito el Aguador. Allí Galeano se hizo amigo, confidente y, a veces, arcángel guardián de Onetti, que vivía deprimido. En Días y noches de amor y de guerra lo pinta de cuerpo entero en tres páginas que resumo en el siguiente párrafo:

Lo encontré tumbado en la cama. Pasaba largas épocas así. Creo que todavía tenía junto a la cama el alambique de cristal que le evitaba el esfuerzo de servirse vino. Le bastaba con mover apenitas la mano: el vaso presionaba una válvula y se llenaba de vino. Tomaba vino ordinario, de esos que te hacen mear violeta, y engullía pastillas para estar siempre dormido. Pero a veces estaba despierto y a eso él lo llamaba insomnio... Aquella vez le abrí la ventana y las persianas, y el golpe de la luz del día casi lo mata. Nos puteamos un buen rato. Le ofrecí murciélagos. Le conté chistes y chismes... Sabía, sé, porque lo conozco y lo leo, que el Viejo tiene su cuerpo huesudo lleno de demonios que lo acosan y le revuelven las tripas y le hunden puñales y es para ver si consigue marearlos que él se llena el cuerpo de vino y de humo, con los ojos clavados en las manchas de humedad del techo. Dormir, tal vez soñar, es una tregua. Las novelitas policiales que lee son una tregua. Escribir es también una tregua y, quizás, el único triunfo que le está permitido. Entonces, cuando escribe, él se alza y convierte en oro su mugre y su ruina, y es rey.

Juan Carlos Onetti y Juan Rulfo son los dos más grandes narradores de habla hispana que dio el siglo XX, digan lo que digan al otro lado del charco, donde inventaron esta lengua que nos comunica pero que no fueron capaces de escribir, ni de lejos, como nuestros inmensos y atormentados Juanes. Galeano lo sabe y no por nada, en Días y noches de amor y de guerra colgó juntos los cuadros en que los pintó separados, cada cual en su respectivo infierno. Acerca de Rulfo son estas líneas:

Juan Rulfo dijo lo que tenía que decir en pocas páginas, puro hueso y carne sin grasa, y después guardó silencio. En 1974, en Buenos Aires, Rulfo me dijo que no tenía tiempo de escribir como quería, por el mucho trabajo que le daba su empleo en la administración pública. Para tener tiempo necesitaba una licencia y la licencia había que pedírsela a los médicos. Y uno no puede, me explicó Rulfo, ir al médico y decirle: “Me siento muy triste, porque por esas cosas no dan licencia los médicos.”

CON LAS VENAS ABIERTAS

En 1962, Galeano publica su única novela, Los días siguientes, que nunca he visto y de la que nada sé. En 1963 conoce a Salvador Allende y lo acompaña en un largo viaje por los fríos del sur de Chile. En 1964 renuncia a Marcha para asumir, teniendo sólo veinticuatro años, la dirección del periódico Época, y con ese cargo viaja a La Habana para entrevistar al Che Guevara, a quien encuentra vestido de beisbolista y, en nombre de la pasión congénita de los oriundos del Río de la Plata por el futbol, lo llama, en broma, “traidor”. Guevara le confiesa: “Cuando era presidente del Banco Central de Cuba firmé los billetes con la palabra Che, para burlarme, porque el dinero, fetiche de mierda, debe ser feo.”

En 1966, al salir de la dirección de Época , Galeano sigue haciendo periodismo, viaja a todas partes, se casa con Graciela, tiene tres hijos, que actualmente, según dice, “ya son más viejos que él”, y en 1971 publica Las venas abiertas de América Latina, que de inmediato se vuelve un clásico. Ese libro, que todos los lectores de Galeano conocemos bien, es el producto de una vasta investigación en los archivos de la dominación colonial española en este continente, pero también es una denuncia de la explotación y el saqueo que sufrieron nuestros pueblos, y del derroche absurdo que el trono de España cometió para financiar sus guerras y, sobre todo, sus pachangas, que acabaron hundiéndonos en la miseria, el atraso y la ignorancia, mientras ellos, en las cortes de Cádiz y en los palacios de Madrid, se miraban en los espejos y veían sus rostros deformados por el embrutecimiento, autoexcluidos de Europa y del futuro.

Con toda razón, cuando un amigo mío en Buenos Aires leyó Las venas abiertas ..., me dijo: “Si en lugar de España nos hubiera conquistado Inglaterra seríamos Australia.” Hoy, ese libro traducido a más de veinte lenguas, reactualiza su vigencia, porque las causas de la crisis económica del hoy por hoy son, otra vez, la concentración demencial de la riqueza en unas cuantas manos, el despilfarro ilimitado en cosas de lujo inútiles, el financiamiento de guerras perdidas de antemano y, antes y después de todo, el desprecio por los demás, empezando por los pobres, por los indios, por los negros y por todos los que no son blancos; es decir, el desprecio por la inmensa mayoría de la humanidad. Y vaya que de esto sabemos en México, donde más del ochenta por ciento del dinero depositado en los bancos se aglutina en menos del dos por ciento de las cuentas de ahorros.

LA MEMORIA Y EL FUEGO

Perseguido por la dictadura militar uruguaya, que quema y prohíbe sus libros, Galeano funda en 1973, en Buenos Aires, la revista Crisis , que exhala un aire de renovación en el periodismo latinoamericano y nos enseña a ver la realidad con otros ojos. Crisis no sólo publica los ensayos más deslumbrantes de los intelectuales del Cono Sur, sino que recoge los mensajes de las pintas callejeras, la voz de las bardas urbanas, y hace reportajes sobre temas que a nadie se le habían ocurrido. No creo que alguien pueda negar que la inteligencia, la elegancia, el humor irónico, la ruptura de Crisis con el punto de vista “objetivo” impuesto como falso dogma por el periodismo gringo, influyeron en la transformación que el periodismo mexicano empezó a experimentar a partir de 1977 con el nacimiento del unomásuno de Manuel Becerra Acosta, antecesor de La Jornada.

Crisis duró tres años. En 1976, tras la desaparición del escritor Haroldo Conti, Galeano y sus amigos cerraron la revista y tiraron la llave al Río de la Plata. En Calella de la Costa , alentado por la adquisición y el dominio de la nueva arquitectura literaria que descubrió en Días y noches de amor y de guerra, emprende la tarea de escribir una obra monumental: Memoria del fuego. Ésta, para no tardarse diez años en llegar a la imprenta, se divide en tres tomos. El primero, que aparece en 1982, es Los nacimientos, y constituye un esfuerzo de recopilación mitográfica sobre los orígenes de los animales, las plantas, los dioses, las lenguas, las distintas formas de la felicidad y las desgracias de América, apoyado en abundantes referencias bibliotecarias.


Foto: José Carlo González/ archivo La Jornada

El segundo tomo, que sale a la calle en 1984, se titula Las caras y las máscaras, y con la misma técnica, el mismo rigor documental y la misma ambición de abarcarlo todo, cubre los siglos XVIII y XIX. Pero entonces, en el tiempo real que separa al día de la noche, suceden dos cosas o tres: se derrumban las dictaduras de Uruguay y de Argentina, de repente se acaba el exilio y, en los preparativos del regreso, a Galeano le da un infarto. Por fortuna, el menos literario y el más literal de los ataques al corazón que ha sufrido, no le impide seguir viviendo, cumplir sus propósitos, volar sobre África para aterrizar en el Cono Sur, instalarse con Helena en una casa del barrio Malvín, que hoy la gente que pasa por ahí la distingue con el hermoso nombre de “casa de los pájaros”, y no porque Eduardo y Helena pertenezcan al reino de las aves, sino por lo que voy a decir a renglón seguido.

En ese lugar, de una sola planta, cerca de la playa, Galeano escribe El siglo del viento, tercer tomo de Memoria del fuego que abre con una estampa de San José de Gracia, Michoacán, México, el 1 de enero de 1900, cuando ante la inminencia del fin del mundo “nadie quiso acabar sin confesión” y el cura del pueblo “pasó tres días y tres noches clavado en el confesionario, hasta que se desmayó por indigestión de pecados”.

El volumen y la trilogía llegan a su fin dos veces, con una estampa de Bluefields, Nicaragua, en 1984, durante el acoso de Reagan a la débil y efímera revolución sandinista, y con una carta de Galeano a Reynaldo Orfila, director de la editorial Siglo xxi , en 1986, en la que el autor le declara a su editor que se siente “más orgulloso que nunca de haber nacido en esta América, en esta mierda, en esta maravilla, durante el siglo del viento”.

EL REGRESO A CASA

En 1989 aparece El libro de los abrazos, que es también el del regreso a casa, el de la nostalgia por el exilio y la prolongación de una obra que se multiplica extendiéndose en todas direcciones, con la feracidad de la selva, mientras el éxito de Memoria del fuego, y de Las venas abiertas..., las traducciones, las reimpresiones, los premios, el éxito se reflejan en las alas y las plumas y los colores de la fachada de la casa de los pájaros y en la belleza del jardín que Helena va moldeando, esculpiendo para fortuna de todas y todos los que hemos pasado por allí a comer fainá y colita de cuadril con una copa de vino.

Pero Galeano de ningún modo parece satisfecho. En 1993 publica Las palabras andantes; en 1995, El futbol a sol y a sombra, que lo convierte en un escritor leído asiduamente por los nuevos jóvenes. Y no contento con todo lo logrado, en 2004, tras casi una década de silencio en la que sin embargo viaja, investiga y hace periodismo sin cesar, proclama la noticia más asombrosa de su inagotable imaginación poética: su nuevo libro, Bocas del tiempo, que durante años fue naciendo domingo a domingo en La Jornada con el título provisional de Ventanas; da a conocer la existencia de personas que escucharon el eco del Big Bang, fundador del universo, que sigue resonando a su paso por las galaxias infinitas.

Hoy en día, Galeano disfruta las repercusiones de Espejos, donde expone los cuadros que anduvo pintando en estos años sobre la historia y las cosas del resto del mundo, sin apartarse de América ni olvidarse de México, al que menciona en no pocos retablos, retratos, paisajes y viñetas. Podría extenderme hasta pasado mañana hablando de este inminente doctor honoris causa de la Universidad Veracruzana , referirme a su trabajo periodístico, a su costumbre de jugarse la vida en nombre de la solidaridad, acudiendo a países donde la presencia de un artista de su tamaño representa un escudo humano, un apoyo a los que tienen razón, una condena a quienes ejercen la injusticia. Podría referirme a su mirada crítica sobre la izquierda que a veces, como un día me dijo, “comete pecados contra la esperanza”. Podría hablar acerca de su entrañable paisito, donde una vez, en el mercado del puerto, un mesero al que le pedí sal me respondió: “para poner sal hay tiempo, para quitarla no”. Podría redondear la idea central de este discurso abundando con que las diversas exposiciones de cuadros que son los libros de Eduardo Galeano han formado a la vuelta del tiempo un museo con numerosos pabellones que permanece abierto las veinticuatro horas de los 365 días de todos los años. Podría, en fin, ejecutar múltiples variaciones adicionales sobre el tema Eduardo Galeano, pero quiero terminar compartiendo con ustedes una anécdota acerca de Onetti, que Galeano, hasta donde sé, no ha publicado todavía en ningún libro.

Resulta que dos estudiantes uruguayos fueron a Madrid, en donde el viejo también estaba exiliado. Le tocaron varias veces el timbre, pero él no quería recibirlos. Abrumado por la insistencia de los muchachos, les pasó un papelito por debajo de la puerta que decía: “Onetti no está.” Y cuando los jóvenes le contestaron que venían de parte de Galeano, ya no tuvo más remedio que abrirles. Era un día de mucho calor. Onetti llevaba puesto sólo el pantalón de la pijama, atado a la barriga con un mecate. La casa estaba hecha un desastre, platos sucios por doquier, ceniceros con montañas de colillas, y cuando Onetti habló para invitarlos a sentarse, los muchachos advirtieron que le quedaban apenas dos o tres dientes. Entonces Onetti les dijo: perdonen que los reciba con tan pocos dientes, pero los demás se los presté al Vargas Llosa.

Muchas gracias, Eduardo, por tu obra y por tu vida.


1 comentario:

Anónimo dijo...

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