lunes, 20 de abril de 2009

Que no regresen nunca, y ahora que vienen elecciones menos.

http://server01.istwitter.com/landing.asp?cve_landing=4&cve_contacto=59265



Cuando Josefina Vázquez Mota dejó la Secretaría de Educación Pública (SEP) temblaba de pies a cabeza. Era tan visible su mal estado que en el evento realizado en Los Pinos la tuvieron que sentar para que no se desvaneciera. Durante los dos años y medio que estuvo en la SEP –donde según maestros y especialistas hereda un “desastre” que refleja el desinterés del gobierno de Calderón por la educación pública–, poco o nada pudo hacer para abatir el rezago educativo que, según el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos (INEA), es de 33 millones de mexicanos, ni para superar el hecho de que ocho de cada cien mayores de 15 años son analfabetos.La economista y exsecretaria de Desarrollo Social tampoco consolidó las propuestas calderonistas que han originado las mayores protestas del magisterio en las últimas décadas: el examen conocido como Enlace y la Alianza para la Calidad de la Educación (ACE), que busca mejorar la infraestructura de 33 mil 455 escuelas en mal estado y quitar las plazas a los maestros retirados para que no las vendan o las hereden a sus familiares.Para rematar, el arribo del exconsejero electoral Alonso Lujambio a la SEP es, para Olac Fuentes Molinar, exsubsecretario de Educación Básica y Normal, “más de lo mismo” y una clara victoria de Elba Esther Gordillo, quien logró que el presidente Calderón quitara a Vázquez Mota para destrabar las negociaciones electorales y educativas que éste tiene con la dirigente del SNTE y del Partido Nueva Alianza (Panal).“Todos los elementos que tenemos ahora indican que se dio una sustitución para la continuidad y que la salida de Josefina tuvo que ver con la probable existencia de una relación trabada con la dirigencia del SNTE. En particular el tono del profesor Rafael Ochoa Guzmán hacia todos los acuerdos ha sido crecientemente agresivo. Da la impresión de que desde septiembre los acuerdos están trabados”, explica en entrevista. Para Fuentes Molinar, a Vázquez Mota trataron de darle una salida decorosa en una situación que ya era insostenible, pero con la llegada de Lujambio no espera ningún cambio en la política educativa. “Independientemente de sus méritos políticos y su experiencia en asuntos electorales, es un negociador que no tiene la menor idea de cuáles son los problemas reales de la escuela pública, y aparentemente ninguna intención tiene de conocerlos. Lo que ha hecho en sus primeros pronunciamientos es ofrecer su lealtad a la línea presidencial trazada, que se concreta en la Alianza por la Educación. Entonces, sin ningún pesimismo de principio, podemos decir que veo venir más de lo mismo, quizá más acelerado.”A preguntas del reportero, Fuentes Molinar señala que la llegada de Lujambio muestra igualmente el desinterés del gobierno actual por la educación pública “y una combinación muy desafortunada de ignorancia, soberbia e irresponsabilidad. No encuentro una manera más cortés de decirlo”.Dos dirigentes seccionales del SNTE tienen percepciones similares.Artemio Cruz, de la Sección XVIII en Michoacán, advierte que la meta de Lujambio es posicionar nuevamente la ACE que hace un año lanzaron Calderón y Gordillo con el rechazo de maestros de 20 estados y de algunos gobernadores, como los de Michoacán, Coahuila, Guerrero, Baja California Sur y Puebla.“Lo que Lujambio refleja es que no conoce que la calidad de la educación tiene que ver con la calidad de vida del alumno y de sus familias; por eso no habla de desarrollo social, de alimentación, de nutrición, de salario, vivienda y empleo. En su primer discurso habla de lealtad al presidente y de hacer política. Eso se lo aprendió de memoria, pero no tiene una concepción nacionalista de la educación. Responde más a la orden suprema del Banco Mundial”, sostiene el maestro Cruz.A su vez, Francisco Bravo, de la Sección IX del Distrito Federal, observa que el cambio en la SEP confirma que en el gobierno de Calderón no existe una política de Estado en materia educativa y que esta última sigue siendo rehén de intereses económicos y políticos. “No esperamos nada de Lujambio. Ya anunció que seguirá las mismas políticas. Lo que nosotros exigimos es que marque su distancia de Elba Esther Gordillo y que se fijen definiciones”, expresa el integrante de la CNTE.Lujambio, a su vez, en su primer día como secretario se reunió con Gordillo, manifestó que era una dama y anunció el inicio de una “relación cordial”. Además, ratificó a todo el equipo de la SEP, incluido el yerno de la líder del SNTE, Fernando González, como subsecretario de Educación Básica.Tanto los maestros de la CNTE como Olac Fuentes Molinar consideran que, en este movimiento, el único interés de Calderón era allanar las relaciones con la maestra Gordillo de cara a las elecciones del 5 de julio próximo.

El triunfo de Elba Esther

Mientras Felipe Calderón realizaba una gira por Europa, el rumor de la renuncia de la titular de la SEP fue creciendo hasta que se confirmó el 2 de abril, cuando apenas había aterrizado en México el jefe del Ejecutivo. Ese mismo jueves, por la noche, Calderón se reunió con Elba Esther.
“Con este cambio gana Elba Esther porque se quiere aplicar la Alianza y el examen de Enlace. Ahora la maestra se va a sentir satisfecha porque le quitaron a Josefina, pero eso no implica que vaya a tener un trabajo político fácil porque ella va a operar el fraude electoral como lo hizo en 2006. Se está jugando todo”, sostiene Artemio Cruz.“¡Claro que vemos esto como un triunfo de Elba Esther Gordillo! Además, es un mensaje de que al gobierno no le interesa el tema educativo, sino conservar los equilibrios políticos y pagar la deuda que ha contraído desde hace tiempo, particularmente en la elecciones de 2006. Ese es el mensaje y, además, si tomamos en cuenta el aumento salarial que impuso a los maestros, de apenas 4.9%, concluimos que se están dando las condiciones para que Elba Esther se reposicione en este período electoral. Es parte del reacomodo político”, señala por su parte Francisco Bravo, de la Sección IX.
Según Fuentes Molinar, todo esto parece establecer una condición más favorable para lograr la alianza político-electoral con la maestra Gordillo. “Creo que eso tiene un cierto sentido en términos de lo que Calderón ha planteado como su prioridad a corto plazo, la elección intermedia”, precisa el investigador.
–¿No sé puede leer de otra manera este cambio?
–Uno quisiera encontrar un razonamiento educativo o de política de Estado en el sentido más respetable, pero yo la verdad no lo encuentro.
Además de preocuparle que la única beneficiada sea la lideresa magisterial, el investigador agrega: “Desde hace tiempo veo peligrosa la renuncia del Estado a capacidades directivas en el sector educativo. No se puede tener ninguna confianza en la supuesta intención renovadora del SNTE porque se trata de la mafia político-sindical más poderosa, cuyas atrocidades reiteradas de corrupción y desaseo financiero son muy conocidas”.
–¿Este tipo de cambios no le recuerdan la época priista, cuando se ponían secretarios de Estado sin importar si tenían experiencia en la materia?
–Me la recuerda, pero ahora esta práctica está corregida y aumentada porque en los casos que se dieron entonces los nuevos secretarios por lo menos mostraban el interés de aprender y buscar gente a quien preguntarle. Aquí se han desoído voces de grupos como el Consejo Mexicano de Investigación Educativa, que en diciembre pasado hizo un pronunciamiento fuerte hacia la reforma educativa. Tampoco se ha escuchado al Departamento de Educación del Cinvestav.En resumen, el exsubsecretario de Educación destaca que “en la decisión de cambio no está presente ninguna intención educativa.
Más bien es señal de continuidad. Cuando el nuevo secretario insiste en su buena creencia en la política, uno se pregunta si la buena política es un instrumento al servicio de metas, de propósitos, o si se trata de una expresión de lealtad, como lo planteó. ¿Al servicio de qué está ese deseo de hacer política?”Desastre educativoDe acuerdo con cifras oficiales, sólo 58% de los mexicanos cuenta con educación primaria. De la población económicamente activa, calculada en 44 millones, 12 millones emigran a Estados Unidos. El 32% de los desocupados apenas tienen la primaria; el 26% hizo la secundaria y sólo 20% concluyó la educación superior.Además, según el programa de modernización de los centros escolares –que forma parte de la Alianza por la Calidad de la Educación–, existen 33 mil 455 escuelas en mal estado. En esas condiciones, a nivel preescolar, se hallan 13 mil 247 planteles; en primaria, 16 mil 500, y en secundaria, 3 mil 708. A pesar de que este programa fue lanzado el año pasado, no ha habido ningún informe de la SEP sobre los avances.Según Fuentes Molinar, ni siquiera en este programa se advierten avances, y sostiene que la apuesta del gobierno calderonista con la ACE y el examen Enlace es “errónea y desafortunada” porque sólo daña a la de por sí ya deteriorada educación básica y acentúa las deficiencias y los mecanismos de desigualdad en el magisterio.Mientras que el investigador concluye que “vamos por el camino equivocado”, Artemio Cruz expresa que el último cambio dentro de la SEP pone en riesgo un verdadero proyecto nacional por mejorar la educación. “Ojalá y no dejen la educación pública en manos de Elba Esther Gordillo. Sería grave y catastrófico, una desvergüenza nacional.”

--
"ESTARÍAMOS MEJOR CON LÓPEZ OBRADOR"

No hay comentarios.: