miércoles, 7 de mayo de 2008

■ La gente debe saber que no conviene la privatización, señala

Consulta sobre el destino del petróleo, exige López Obrador

■ Arranca en Cancún recorrido por el país para fortalecer la resistencia

Alma E. Muñoz (Enviada)

Andrés Manuel López Obrador en Cancún, Quintana Roo, al empezar una gira por el país para promover la defensa del petróleo Andrés Manuel López Obrador en Cancún, Quintana Roo, al empezar una gira por el país para promover la defensa del petróleo Foto: Notimex

Cancún, QR, 6 de mayo. Al empezar un recorrido por el país para impulsar la defensa del petróleo, Andrés Manuel López Obrador señaló que después de las sesiones del debate convocado por la Cámara de Senadores para hablar sobre la reforma en la materia, debe realizarse una consulta popular para que el pueblo decida el destino de la nación. Pero sobre todo, advirtió, que la gente sepa “que no nos conviene la privatización del petróleo”.

Al reunirse con brigadistas de este estado, y más tarde en Mérida, Yucatán, indicó que es una condición llevar a cabo la consulta “y que no se imponga nada, porque en la democracia es el pueblo el que manda”.

Puede ser, agregó, que la última palabra la tengan los legisladores, pero “la primera, el pueblo siempre la va a tener y eso es lo que vamos a defender”.

López Obrador comenzó esta nueva etapa de recorridos después de suspender sus visitas a municipios para dar paso a la resistencia civil pacífica y frenar el intento de madruguete que, sostuvo, pretendían hacer PRI y PAN en el Senado para aprobar las iniciativas de reforma enviadas por Felipe Calderón.

Resaltó la importancia de la toma de tribunas del Congreso de la Unión por parte de los legisladores del Frente Amplio Progresista para frenar ese “albazo”, porque la intención era que “se aprobaran (las propuestas de Calderón) sin que el pueblo de México se enterara… Querían hacer todo en sigilo, de puntitas, para hacer un atraco”.

Sumar 200 mil brigadistas

Por esta razón demandó a los participantes en la defensa del petróleo “organizarnos mejor” y fortalecer el movimiento para, el 29 de junio, día en que convocó a asamblea informativa en el Zócalo capitalino, sumar 200 mil brigadistas en todo el país. Y a partir de esto, sostuvo, “contrarrestar las campañas de manipulación que la mayoría de los medios de comunicación, sobre todo las televisoras, realizan, diciendo que esto nos va a beneficiar cuando es al contrario: va a perjudicar a la mayoría de los mexicanos”.

Durante su visita a este puerto fue cuestionado acerca de las opiniones del ex presidente Carlos Salinas de Gortari en su reciente libro La década perdida y, a pregunta expresa, respondió: “ya Salinas está en la historia; está en el basurero de la historia”.

Además, en la reunión informativa que sostuvo con brigadistas de Mérida prefirió no hablar sobre el conflicto en el PRD. “No me quiero meter en los asuntos del partido, porque la verdad estamos ahora en un momento decisivo, defendiendo el petróleo, que es defender la patria.

“Yo quiero mucho a mi partido, me gustaría que se resolvieran los problemas y considero que por encima de este conflicto está el interés general. Ahora nos vamos a dedicar a defender a la patria, que no se salgan con la suya estos ambiciosos”, apuntó ante las personas que se reunieron para escucharlo y refrendarle su apoyo.

El ex candidato presidencial afirmó que Calderón pretende violentar el artículo 27 constitucional, reformar varias leyes y crear otras para construir un nuevo marco jurídico con el propósito de privatizar la industria petrolera, porque junto con la “minoría rapaz quiere entregar exploración, explotación, almacenamiento, refinación, transportación, ductos y petroquímica a empresas extranjeras”.

Pero nosotros, indicó, “no queremos que esto se imponga, porque dejaríamos de ser un país; ya no seríamos una nación soberana; nos manejarían por entero desde el extranjero. Ya no haría falta tener un presidente de la República; con un gerente de las grandes compañías extranjeras sería suficiente”, alertó.

Insistió en que es necesario estar bien informados y pidió a sus seguidores actuar de manera consciente y libre. Recordó que quincenalmente cada uno recibirá 50 historietas –elaboradas por El Fisgón–, así como igual número de folletos con cuatro artículos relacionados con el petróleo –escritos por Cuauhtémoc Cárdenas, Lorenzo Meyer, Víctor Flores Olea y Arnaldo Córdova–, para que sean entregados casa por casa; además de un video semanal para que realicen grupos de reflexión sobre el tema.

Sostuvo que privatización “es sinónimo de corrupción”, y citó el caso del secretario de Gobernación, Juan Camilo Mouriño, quien, recordó, como presidente de la Comisión de Energía de la Cámara de Diputados y después como funcionario de la Secretaría de Energía entregó contratos en beneficio de su familia.

“Los que estamos en el sureste sabemos cómo la familia Mouriño hace 20 años no representaba nada y ahora es de las más ricas. ¿Por qué? Por los negocios que hacen al amparo del poder”. Por eso “no podemos quedarnos cruzados de brazos cuando se pretende violar flagrantemente la Constitución”, agregó.

López Obrador advirtió que el 22 de julio, cuando concluya el debate, “vamos a tomar nuevas decisiones”. Aseveró que en el movimiento tienen cuatro principios básicos de lucha: “no aceptamos nada que viole la Constitución; que comprometa a la soberanía nacional; que signifique privatización del petróleo y que fortalezca la corrupción en Petróleos Mexicanos”.


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■ Busca modificar leyes secundarias para privatizar la paraestatal, concluyen en foro del FAP

En Pemex, Calderón intenta trampear la Constitución, advierten especialistas

■ Él y los legisladores que aprueben esa iniciativa serían sujetos de juicio político, coinciden Lorenzo Meyer, Juventino Castro y Castro, Bernardo Bátiz, Manuel Bartlett y Jaime Cárdenas

Ciro Pérez Silva

José Agustín Ortiz Pinchetti, Bernardo Bátiz Vázquez e Ifigenia Martínez, durante el simposio Petróleo y seguridad energética, realizado en la antigua Escuela de Medicina José Agustín Ortiz Pinchetti, Bernardo Bátiz Vázquez e Ifigenia Martínez, durante el simposio Petróleo y seguridad energética, realizado en la antigua Escuela de Medicina Foto: Guillermo Sologuren

El intento de Felipe Calderón de “trampear” la Constitución modificando leyes secundarias para privatizar Petróleos Mexicanos (Pemex) lo hace sujeto de juicio político, advirtió el doctor en derecho Raúl Carrancá y Rivas, al participar en el simposio Petróleo y seguridad energética, que organiza el Frente Amplio Progresista (FAP).

En ese foro, ponentes como Lorenzo Meyer, Juventino Castro y Castro, Bernardo Bátiz, Manuel Bartlett y Jaime Cárdenas, coincidieron en que la propuesta presidencial de reforma intenta “un golpe de Estado constitucional”, y enfatizaron que la única forma de detener esta maniobra para privatizar Petróleos Mexicanos es la movilización social.

Luego de advertir que los mexicanos están en su derecho de reclamarle a Felipe Calderón el cumplimiento de la Constitución, los participantes convinieron en que también serían sujetos de juicio político aquellos legisladores que llegasen a aprobar dicha iniciativa pues, a juicio de Bernardo Bátiz, “ceder una posición estratégica como Pemex”, en la forma que pretende el Ejecutivo federal, “es o una tontería o un acto de traición”, mientras Jaime Cárdenas advirtió que los senadores del PRI Francisco Labastida, “responsable del Pemexgate”, y del PAN Juan Bueno Torio, ex funcionario de la paraestatal, o el diputado priísta Emilio Gamboa, entre otros, deben excusarse de participar en los debates sobre el tema, “por su evidente conflicto de intereses”.

En sus intervenciones, cada uno de los ponentes que participaron en la mesa de discusión denominada Expropiación petrolera y soberanía nacional, subrayaron que es imprescindible la movilización social para detener el “fraude constitucional” que pretende llevar a cabo el gobierno calderonista, al tiempo que el ex senador priísta Manuel Bartlett condenó el papel de los medios electrónicos, destacadamente de las televisoras, “que hacen una brutal labor de zapa en la conciencia nacional, transmitiendo el discurso mentiroso del gobierno y asegurando que la única salvación posible para México es que la ayuda venga de afuera”.

Al frente de la Comisión de Energía y Desarrollo del FAP, responsable de la organización del simposio, Porfirio Muñoz Ledo adelantó –al presentar a los integrantes de la mesa– que de prosperar la iniciativa de Calderón, México se encontraría “en el dintel de la ruptura del orden constitucional”, y confió en que el debate sobre la iniciativa de reformas a Pemex “no sea un debate a la antigüita en el que se oye a muchos, se escucha a pocos y no se hace caso a nadie”.

La apertura de las intervenciones ante el colmado auditorio de la antigua Escuela de Medicina de la Universidad Nacional Autónoma de México, estuvo a cargo del ex consejero del Instituto Federal Electoral Jaime Cárdenas, quien sostuvo que la pretensión de Calderón Hinojosa de violar la Constitución a través de cambios en las leyes secundarias, rompe el pacto social y político que dio origen al Estado mexicano.

Cárdenas, quien dijo haberse “espantado” ante la lectura de las iniciativas del Ejecutivo, destacó que la propuesta concede a un comité de transparencia y auditoría la facultad de legislar en materia de adquisiciones, contratos y obras, y al comité de remuneraciones la de fijar salarios, potestades ambas que son responsabilidad del Congreso; establece límites a la Secretaría de la Función Pública (SFP) y otros órganos de control para que no fiscalicen las actividades de la paraestatal; crea consejeros al margen de la Ley de Responsabilidades de los Servidores Públicos; permite la adjudicación directa de contratos y otorga facultades a la empresa petrolera para contratar deuda externa, entre otros ejemplos de violaciones concretas a la Constitución.

“Con esta reforma, el gobierno federal pretende dos cosas simultáneamente: maximizar la extracción del petróleo y traer inversión extranjera, que equivale a tener el pastel y comérselo”, señaló en su turno Lorenzo Meyer, quien sostuvo que en el tema del petróleo está en juego la naturaleza del nacionalismo mexicano.

Tras un breve recuento de la historia del petróleo en México, Meyer destacó que a diferencia de otras etapas, destacadamente las del siglo pasado, por primera vez se logró que antes de la aprobación de alguna ley se le abriera espacio a la opinión pública. “En el caso del Congreso, PAN y PRI dan la mayoría para aprobar la iniciativa de Calderón, y si no entra en el debate otro actor, que es la sociedad, que es el pueblo, esto no se podrá impedir.”

A su vez, el ministro en retiro de la Suprema Corte de Justicia de la Nación Juventino Castro aseveró que cualquier reforma –“y en mi concepto ésta lo es”– que promueva que un área estratégica fundamental para el país acepte la intervención de particulares, debe clasificársele como inconstitucional, además de que en la iniciativa se propone claramente “trampear” a la Constitución.

Referendo y plebiscito

Al plantear vías de acción para la participación social en la defensa del petróleo, los ponentes recordaron que si bien no se contempla en la Carta Magna las figuras del referendo o plebiscito, sí se establece la obligación del gobierno de consultar al pueblo, particularmente en lo que toca a reformas como las que propone.

Mencionaron los ponentes que el artículo 26 constitucional encomienda al Estado mexicano la organización de “un sistema de planeación democrática del desarrollo nacional”. Y para propiciar este encargo constitucional, el tercer párrafo ordena: “La ley facultará al Ejecutivo para que establezca los procedimientos de participación y consulta popular en el sistema nacional de planeación democrática, y los criterios para la formulación, instrumentación, control y evaluación del plan y los programas de desarrollo.

“Los mexicanos deben honrar la sabiduría política de su Constitución: lo que se proponga para el mejor manejo de los recursos naturales del subsuelo, que son del exclusivo manejo de la nación, debe consultarse, analizarse y votarse directamente por la nación”, subrayó el ministro Castro y Castro.



uis Linares Zapata

Tarascadas a la renta petrolera

Las reformas enviadas al Congreso por Calderón, presidente del oficialismo, llevan como consigna compartir la renta petrolera con los personajes y entes favoritos de su tambaleante administración. Para ello, empiezan por regularizar lo que de torcidas maneras han llevado a cabo en etapas sucesivas durante los años del neoliberalismo más entreguista que ha visto la historia reciente. Del contratismo, tanto en la Comisión Federal de Electricidad (CFE) como en Pemex, se han ido dando numerosos pasos encaminados a introducir al capital privado (por la trastienda) para hacerlo partícipe privilegiado de la producción de energía eléctrica (productor independiente) restringida, por ahora, a los clientes de gran tamaño. O, en el campo petrolero, asociarlo a los altísimos márgenes de utilidades que genera la exploración y perforación de pozos, tanto de gas (contratos de servicios múltiples) como de crudos (servicios adicionales)

Los pretextos para abrir las puertas de par en par a las trasnacionales de la energía son variados. Los primigenios se dirigieron hacia la incapacidad de obtener y movilizar los enormes recursos financieros que exige esta compleja industria. Siguieron los tecnológicos, en específico los conocimientos e instrumental para la producción a grandes profundidades marinas. Han hecho su aparición reciente los organizativos para manejar proyectos de envergadura y dar autonomía de gestión a las paraestatales. No se tiene, afirman, capacidad para operar en ambientes de exigente profesionalización y alto riesgo. Todo lo anterior navega sobre una capa de preconcepciones que sitúan a las empresas públicas en la picota de la ineficiencia y a las privadas en la excelencia per se.

La detenida lectura de las cinco iniciativas de Calderón proyecta una imagen nítida de sus propósitos entreguistas y tramposos. Las empresas que puedan entrar a la rebatinga de los contratos futuros en Pemex, todos santiguados por modificaciones a la Constitución, podrán aspirar a integrar sendas empresas energéticas. Pemex será, según afirman con repetido entusiasmo nacionalista y de respeto a lo que es de los mexicanos en los prolegómenos de las reformas, un titular del crudo y ciertos refinados. Aquellos capitales o empresas que exploren, perforen o extraigan crudo, además de hincarle el diente a los rendimientos de estas etapas, podrán continuar las operaciones hasta llegar al consumidor. Este punto final podrá ser el de gasolinas, gas doméstico o industrias usuarias de otros muchos petrolíferos. En toda esa rentable cadena, los privados compartirán con Pemex los crecientes rendimientos que la refinación o petroquímicas aportan. Pero, eso sí, Pemex será el titular de gasolinas, gas o derivados adicionales. Los concesionarios, contratistas y demás participantes pondrán los instrumentos, los conductos, administrarán los procesos transformadores por los cuales el gas se convierte en amoniaco, en electricidad o el crudo en combustóleo, plásticos y gasolinas. La propiedad de los instrumentos conductores, transformadores, perforadores y demás palancas productoras serán de las empresas participantes. El contenido que fluye por esos tubos y trenes de refinado es de los mexicanos y nadie lo tocará, arguyen. Sólo se les otorgará una participación de acuerdo a hallazgos, producción de crudo, costos de refinación, márgenes en utilidades por ventas, etcétera. Es decir, se les invita a que les sean simpáticos a los panistas y priístas aprobadores, a ponerse en la corta fila de los privilegiados, aspirantes a darle una tarascada al mayor tesoro que todavía permanece en las desinformadas manos de mexicanos incautos.

Con las reformas propuestas se explica, ahora, la insistencia de la tecnocracia derechista por definir la renta petrolera como la diferencia entre los ingresos por la venta de un barril de crudo y los costos de su extracción (ambos términos multiplicados por los millones de barriles diarios). Los rendimientos adicionales de la vasta cadena se tratarán fuera de tal concepción y quedarán reos de la más cruda rebatinga de postores y socios. Sólo que la renta de un barril de gasolinas es bastante mayor que la de uno de crudo. Y el de petrolíferos puestos en casa o en industrias consumidoras (fertilizantes, plásticos, reactivos químicos y medicinas) es mucho mayor que los mencionados antes. Y ahí está el detalle de lo que se va acarreando a lo largo de las modificaciones pretendidas.

Se espera que en el ya próximo debate vaya quedando claro para los mexicanos de a pie lo que se trama en contra de su riqueza remanente y de su ya bastante oscurecido futuro de oportunidades para su desarrollo y bienestar. Pues por lo que toca a la organización misma de la industria petrolera, el enredo es fenomenal. Se introducen figuras superpoderosas en el consejo de administración y se plantean sendos organismos de regulación que harán más complicada la telaraña burocrática al tiempo que oscurecen las normativas de contratación y dan prerrogativas desmesuradas a sus directivos. Una sana práctica, se arguye, de este tipo de empresas. Lo cierto es que tal sanidad todavía no se conoce, menos aún entre las trasnacionales de renombre mundial.

Faltan todavía otras reformas adicionales por ser enviadas al Congreso. Son aquellas que deberán normar las relaciones de Pemex (¿y CFE?) con la hacienda pública. En estos álgidos puntos habrá de verse cómo resolver las delicadas conexiones entre la renta petrolera incautada y los privilegios otorgados, en el transcurso de las complicidades que marcan a un sistema recaudatorio profundamente injusto, por la vía fiscal a los grandes contribuyentes nacionales.

Éste es el meollo que ha puesto a Pemex en la situación en que hoy se encuentra. De la manera en que se aborde este problema, creado por sucesivas administraciones irresponsables, dependerá mucho de lo que se promete lograr: la seguridad energética nacional. Y el otro rubro todavía faltante apunta hacia los volúmenes de la plataforma petrolera. Sólo se habla de aumentar la producción sin la crítica suficiente ni la claridad necesaria de ¿a qué dedicar la producción futura? ¿Al mercado interno o para asegurar parte sustantiva de los requerimientos del aparato industrial, militar y de consumo en Estados Unidos?

Astillero

Julio Hernández López
Fax: 5605-2099 •

■ La insoportable levedad del debate

Simposio sobre petróleo y seguridad. Asistentes al simposio que organizó el Frente Amplio Progresista con el tema Desintegración de Pemex, corrupción y despilfarro de la renta petrolera, ayer SIMPOSIO SOBRE PETROLEO Y SEGURIDAD. Asistentes al simposio que organizó el Frente Amplio Progresista con el tema Desintegración de Pemex, corrupción y despilfarro de la renta petrolera, ayer Foto: María Meléndrez Parada

En el tinglado senatorial hay esfuerzos en busca de generar atención y emoción ante los explícitos y convenidos afanes de discusión que están por desatarse. Las marquesinas de Xicoténcatl comienzan a ser pobladas de nombres llamativos que, según desean los organizadores del espectáculo de la controversia, podrían suscitar entusiasmos participativos que acaben por convalidar un debate oficial desde ahora sabidamente insuficiente y sesgado. Del lado perredista se trata de inflar la figura oftalmológicamente fallida de Cuauhtémoc Cárdenas, que nunca pudo ver el peligro de una iniciativa de reforma petrolera formalmente inexistente pero políticamente elefantiásica y que ahora pretende acaudillar los restos náufragos de la izquierda bonita, moderna y modosa que mercadológicamente promueven los famosos chuchos. Y los promotores del espejismo democrático insisten tramposamente en que debe asistir a esas sesiones de simulación el principal objetor de la iniciativa calderónica de privatizaciones petroleras, el tabasqueño incómodo que, de sentarse en los lugares asignados por la burocracia manliofábica –cosa que no hará en ningún momento– estaría dando su aprobación a ese proceso de engaños.

El ruido mediático en camino, laudatorio de las virtudes del buen debatir (el Senado convertido en la Suiza mexicana), no podrá disolver los ingredientes de origen que descalifican los artificios de discusión con que el eje aritmético aliado (PRI-PAN) pretende dar atole democrático con el dedo controversial. El tan mentado debate en el Senado no es más que la continuación, por caminos tácticos tomados a última hora, debido a la presión política y social en contra, de la estrategia priánica de aprobación de una iniciativa de reformas que pretende convertir al petróleo mexicano en negocio de elites y a nuestra nación en fuente de aprovisionamiento energético del vecino bélico urgido de garantías de suministro y precios controlables.

Hay que tenerlo claro: el tal debate de escaparate no tendrá influencia obligatoria en los términos en que los legisladores sufraguen sobre el tema. Será más o menos como en el circo de los consejeros del IFE: propongan, analicen, dictaminen y háganse a un lado los ingenuos participantes y presuntos juzgadores intermedios pues a la hora de la hora lo que vale son los arreglos de cúpula que desemboquen en votaciones en automático de diputados y senadores del prianismo que sobre el tema petrolero hará mayoría numérica sin voltear la vista más que por simple cortesía a los esfuerzos de polémica que durante semanas alimentarán versiones estenográficas, grabaciones para la posteridad y memorias encuadernadas, pero nada más.

En ese cuadro de presuntas vocaciones por la contraposición burocráticamente organizada de opiniones como magna solución nacional, Carlos Salinas sigue luchando contra su propia historia en pos de una redención imposible, buscador de recolocaciones mediante avisos de ocasión en forma de libros. La década perdida se llama su nuevo intento de convencer a los mexicanos de que el sexenio orejón fue el mejor posible y después de él, Carlos I, sólo se ha dado una competencia pedestre para ver quién ejerce peor el poder. La mira actualizada del hermano de Raúl está puesta en Andrés Manuel López Obrador, en una burda maniobra de distracción política que pretende zafar a Felipe Calderón de escenarios rijosos para que los enzarzados sean el hijo putativo de Agualeguas y el ex candidato presidencial perredista. El innombrable busca ser nombrado, contestado, rebatido. Nada haría tanto bien en estos momentos difíciles al enredado Calderón (favor político sujeto a posterior cobro con réditos) que desentenderse personalmente de López Obrador al endosar el tema al ex presidente de la República que a estas alturas nada tiene que perder.

Hermosas botellas · Rocha

Rocha

Astillas

Guadalupe Acosta Naranjo fue arrestado en agosto de 2002 por agentes de la Procuraduría General de la República ante “la probable comisión” de delitos relacionados con la alteración de datos electorales. Según el boletín de prensa 724/02, emitido por la PGR el 14 de agosto de 2002, que es consultable en www.pgr.gob.mx/cmsocial/bol02/ago/b72402.html el sedicente líder sustituto del Perreché (Partido de la Revolución de los Chuchos) “participó el 20 de marzo de 1996 en la alteración del Registro de Electores, el Padrón Electoral y los Listados Nominales correspondientes al Primer Distrito Electoral Federal en Tepic, Nayarit, proporcionando al IFE datos falsos respecto al lugar en que vivía y su tiempo de residencia, indicando que tenía cinco años de residir en el inmueble. Sin embargo, en 1994, al solicitar reposición de su Credencial para Votar por extravío, declaró otro domicilio en el que dijo tener 7 años de residencia, es decir, desde 1987”. El mismo comunicado oficial (al que esta columna ha respetado su redacción disparada de mayúsculas) asienta que Acosta Naranjo proporcionó “falsa información” para obtener “un cambio de Sección Electoral, lo cual realizó con la finalidad de postularse como candidato a diputado por el principio de Mayoría Relativa en el Segundo Distrito Local Electoral de Tepic, Nayarit”. Detenido que fue en el Distrito Federal, el ahora presunto presidente nacional del PRD, que entonces era secretario de planeación del CEN del mismo partido, “fue trasladado a la ciudad de Tepic, Nayarit, para ser presentado ante la autoridad que lo reclama”. En el fondo, Acosta Naranjo fue delatado por su anterior aliado, el hombre más rico de Nayarit, Antonio Echevarría, que llegó al gobierno del estado gracias a un frente partidista en el que participaron los Chuchos… Por cierto, un indicio de la postura deseada por esta corriente ante Felipe Calderón la ha dado un diputado federal, continuamente enfrentado al lopezobradorismo, que ayer habló servilmente en un acto encabezado por el ocupante michoacano de Los Pinos… Y, mientras el explotador de obreros, Napoleón Gómez Sada, se relige al frente del sindicato minero para seguir dando la lucha, desde trincheras millonarias y cuentas familiares en expansión, en pro del proletariado, ¡hasta mañana, ya en espera de la nueva novela de García Márquez!

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■ “El futuro nos está ganando”, advierte el director de la Esiquie

Falta crear tecnologías de extracción

Emir Olivares Alonso

En México el futuro “nos está ganando” y la problemática del petróleo es una realidad; por ello es importante el desarrollo de nuevas tecnologías para la extracción del hidrocarburo y la preparación de cuadros que nos permitan explotar energías alternativas, consideró el director de la Escuela Superior de Ingeniería Química e Industrias Extractivas (Esiquie) del Instituto Politécnico Nacional (IPN), Jesús Salvador Meza Espinoza.

En entrevista, señaló que la posición del IPN en el debate petrolero tiene que ser “netamente técnica, tecnológica y académica”. Resaltó que la Esiquie es la única escuela en México que imparte la carrera de químico-petrolero, razón vital para que ésta atienda las necesidades primordiales del país en la materia o, de lo contrario, “no estaría empeñada” en su compromiso social.

“La escuela tiene que pensar cómo generar profesionistas que atiendan el mercado de la industria mexicana, y no sólo en los energéticos fósiles como el petróleo, sino también en las energías alternativas: biocombustibles, energía eólica, geotérmica, hidráulica, solar, por celdas combustibles, de hidrógeno”.

A unos días del 60 aniversario de la Esiquie, resaltó que es importante desarrollar nuevas tecnologías para la extracción del hidrocarburo, así como el capital humano que las desarrolle y además impulse otras energías.

“El futuro nos está ganando, la problemática del petróleo es una realidad: es un recurso no renovable que se agota, sobre todo cuando se explota indiscriminadamente. Ante esto debemos preparar los cuadros que permitan alcanzar un adecuado nivel de desarrollo industrial.”



■ Críticas a Calderón en el simposio Petróleo y seguridad energética

Hay recursos para invertir en Pemex, sostiene David Ibarra

■ Aspectos poco discutidos de la reforma, “campo minado”: Córdova

Georgina Saldierna

El simposio Petróleo y seguridad energética se convirtió ayer en un foro en el que fueron desmentidos todos y cada uno de los argumentos que ha planteado el gobierno federal para promover la reforma a ese sector.

David Ibarra, ex secretario de Hacienda, destacó que sí hay recursos para invertir en Petróleos Mexicanos (Pemex), mientras el embajador Jorge Eduardo Navarrete refirió que las propuestas para cambiar la legislación en esta materia persiguen lo contrario de lo que el Ejecutivo afirma, esto es, que no se modifica la Constitución; que Pemex no se privatiza y que se fortalecerá la paraestatal.

Durante la sesión vespertina del foro organizado por el Frente Amplio Progresista (FAP), el historiador Arnaldo Córdova llamó la atención sobre aspectos poco discutidos del paquete de reformas que también constituyen un “campo minado”, en tanto que el jurista Raúl Jiménez destacó la inconstitucionalidad de las iniciativas.

Hay márgenes de maniobra

Frente a la inquietud de Ifigenia Martínez en torno a cómo se puede resolver la situación financiera de Petróleos Mexicanos, David Ibarra explicó que hay márgenes financieros de maniobra. Por ejemplo, manifestó que a la empresa se le fijó la necesidad de que tuviera un superávit primario de 15 mil millones de dólares, los cuales están congelados y no se han gastado por temor a que se dispare la inflación, lo cual calificó de ridículo.

Sumado a esa cifra, recordó que el Banco de México tiene 85 mil millones de dólares de reservas, que están guardados, mientras que otros países petroleros han creado los llamados “fondos soberanos de inversión” para generar ingresos y fomentar así su desarrollo.

Más adelante consideró necesarísimo que a Pemex se le dé autonomía de gestión, lo que significa sacarlo del presupuesto y que no esté sujeto a las reglas a que está sometido el gobierno federal en función de convenios que tiene con el exterior.

Planteó de igual manera que se cambie su régimen impositivo, es decir que pague como cualquier empresa el impuesto sobre la renta; que liquide las regalías de acuerdo con estándares internacionales y si el Estado necesita más recursos, que los obtenga vía el pago de dividendos de la paraestatal, pero no a costa de la inversión a Pemex. Esa se tiene que respetar, vigilar y regular, resaltó.

El economista añadió que este sería un régimen impositivo asequible, en lugar de lo que existe hoy, que es un sistema tortuoso sujeto a negociaciones anuales con la Secretaría de Hacienda, que impiden a la firma tener autonomía de gestión y poder ser realmente competitiva.

También manifestó que se requiere reconstituir el capital patrimonial de Pemex, porque “si se le ha endeudado con 50 o 60 mil millones de dólares a un costo superior al que paga el gobierno federal, pues tenemos que aliviar eso”. Ibarra estimó que esa deuda la puede asumir el gobierno federal.

Jorge Eduardo Navarrete refirió a su vez que el gobierno repite en sus discursos y en sus promocionales que la Constitución no se reforma, que Petróleos Mexicanos no se privatiza y que la empresa se va a fortalecer, como si fueran mantras o jaculatorias.

Agregó que las iniciativas del Ejecutivo intentan reformar leyes secundarias para, por este medio, alterar, modificar, torcer y deformar tanto la letra como el espíritu de las disposiciones constitucionales en materia petrolera. La intentona más patente, aunque no la única, está en las enmiendas previstas a los artículos segundo y cuarto de la ley reglamentaria del 27 constitucional en el ramo del petróleo.

El texto de la Carta Magna vigente establece que el crudo y demás hidrocarburos, así como la petroquímica básica, constituyen un área estratégica a cargo de manera exclusiva del sector público. La enmienda sugerida al artículo segundo fragmenta este sector definido en la Constitución en dos segmentos: uno, integrado por lo que denomina “áreas estratégicas de la industria petrolera” y otro el resto de la industria.

Restringe así de manera arbitraria el alcance constitucional del sector petrolero, con lo que de hecho está proponiendo la reforma a la Carta Magna mediante la modificación de una ley reglamentaria, enfatizó.

Explicó que las iniciativas son privatizadoras en diversas dimensiones. La más evidente es la de permitir, y en muchas instancias formalizar o legalizar, la participación de agentes privados nacionales o foráneos en actividades de la industria reservadas en exclusividad a la nación.

Arnaldo Córdova alertó sobre los cambios propuestos que poco se han debatido, pero que son un “campo minado”. Entre ellos, se refirió a la creación de un consejo que va a tener facultades que ni siquiera el Ejecutivo federal controlará.

Finalmente, el ex senador Jesús González Schmal dijo que los contratos de riesgo son nulos de pleno derecho y se requiere accionar las instancias legales para detenerlos, como también el ejercicio político y la movilización ciudadana.

Siguiendo el ejemplo · Hernández

Hernández
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■ El sol azteca también invitó al historiador Lorenzo Meyer

Cárdenas y líderes nacionales de AN y PRI, en el primer foro de debate

Víctor Ballinas

Al primer foro sobre la reforma de Petróleos Mexicanos (Pemex) asistirá por el Partido Acción Nacional (PAN) su dirigente Germán Martínez Cázares; por el Revolucionario Institucional (PRI), la presidenta nacional, Beatriz Paredes, y el Partido de la Revolución Democrática (PRD) invitó a Cuauhtémoc Cárdenas, quienes participarán con la mesa denominada Los principios que deben regir la reforma energética de México, cuya sesión se realizará el martes 13 de este mes.

Además, el sol azteca definió que en este primer foro también invitará al historiador Lorenzo Meyer.

Para la segunda sesión, con ese mismo tema, a realizarse el jueves 15 de mayo, el PRD propuso a Claudia Sheinbaum, integrante del gabinete del “gobierno legítimo” que encabeza Andrés Manuel López Obrador, y a Javier Jiménez Espriú, ex subsecretario de Comunicaciones y Transportes y académico de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Carlos Navarrete, coordinador de los senadores perredistas, dio a conocer que para el tercer foro, Análisis constitucional de las iniciativas de reforma energética, se formalizará la propuesta por ese grupo parlamentario para que como ponentes asistan el ministro en retiro de la Suprema Corte, Juventino Castro, y el historiador y constitucionalista Arnaldo Córdova; en la segunda mesa de ese mismo tema se invitará al ex procurador general de la República, ex presidente de la Comisión Nacional de Derechos Humanos y miembro del Instituto de Investigaciones Jurídicas de la UNAM, Jorge Carpizo, así como a Álvaro Arceo Corcuera.

Por la noche, después de una reunión de los partidos que integran el Frente Amplio Progresista –PRD, PT y Convergencia– con Andrés Manuel López Obrador, se informó que a la misma mesa a la que asistirá Cuauhtémoc Cárdenas también se propuso que como ponentes participen José Agustín Ortiz Pinchetti, quien fuera secretario del gobierno capitalino, y Porfirio Muñoz Ledo.

Previamente, en conferencia de prensa vespertina, el senador Carlos Navarrete resaltó que estas son las propuestas “procesadas” en el PRD y se complementarán con las que realicen el Partido del Trabajo y Convergencia para estos mismos foros.

Abundó que en el FAP se evalúa, junto con Andrés Manuel López Obrador, la fecha idónea para que el ex candidato presidencial participe en los debates.

El coordinador de los senadores perredistas insistió en que “tenemos una estrategia y vamos a ir midiendo cómo se presenta el debate; queremos ver a quiénes invitan el PAN y el PRI, quién va del gobierno, qué nivel tienen los debates, y una carta fuerte, muy fuerte, como lo es López Obrador, la vamos a utilizar de la mejor manera y en el momento preciso”.

De igual forma, no descartó que más adelante el sol azteca presente una propuesta para la reforma de Pemex. “En el PRD y en el comité de defensa del petróleo no descartamos la posibilidad de presentar en algún momento del debate una propuesta alternativa de proyecto energético. Lo estamos evaluando, calculando y reflexionando con varios especialistas; esa posibilidad no está descartada, pero aún no está decidida”.

Por su parte, el coordinador de los senadores del PRI, Manlio Fabio Beltrones, manifestó que será la presidenta nacional de su partido, Beatriz Paredes, quien exponga en la primera sesión de los debates la propuesta del tricolor. “Tenemos reuniones diputados y senadores con el Comité Ejecutivo Nacional, y en específico con la presidenta Beatriz Paredes, y avanzamos en la construcción de una propuesta que pondremos sobre la mesa al inicio de los foros de debate”.

Abundó que esta semana el CEN realizará consultas con los gobernadores priístas de los estados petroleros.

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