martes, 28 de diciembre de 2010

López Obrador desea que el año próximo finalice la crisis económica

No queremos construir nuestra patria nueva a partir de ruinas

Deplora el fin de 2010 con mucha pobreza, violencia, desánimo y miedo

Foto
En su mensaje de fin de año, Andrés Manuel López Obrador convocó a la ciudadanía a sumarse a su movimiento para lograr los cambios que México necesitaFoto María Meléndrez Parada

Andrés Manuel López Obrador afirmó que 2010 concluye con mucha pobreza, inseguridad, violencia; mucho desánimo, miedo y temor, que tiene que ver con el mal gobierno.

Indicó que el predominio de una minoría rapaz que ha venido confiscando todos los poderes ha condenado a la mayoría de los mexicanos a la marginación, la pobreza, la sobrevivencia y, ahora, al miedo y al temor.

En su último mensaje del año en tiempos oficiales del Partido del Trabajo, el ex candidato presidencial convocó a la ciudadanía a sumarse para lograr los cambios que México necesita.

Afirmó que este año quedó muy claro cuál es el objetivo principal de nuestro movimiento... Muchos ya sabemos que lo que buscamos es la transformación del país, no es nada más llegar al gobierno. Queremos llevar a cabo un verdadero cambio, una renovación tajante porque sólo así vamos a encontrar la salida como pueblo y como nación.

52 programas en el año

Recordó que en 2010, mediante 52 programas grabados, habló de las injusticias cometidas contra trabajadores electricistas, mineros y de Mexicana de Aviación; de la impunidad para los altos funcionarios públicos, como en el caso del incendio de la guardería ABC –ubicada en Hermosillo, Sonora– y de la corrupción. Puso por ejemplo la Comisión Federal de Electricidad.

También se refirió al desempleo y al abandono de los jóvenes por la falta de programas para reactivar la economía. Es necesario, abundó, fortalecer nuestra soberanía porque cada vez hay más intervencionismo. Estamos dejando de ser un país verdaderamente libre, soberano, independiente.

Agregó que su movimiento cuenta con unos 15 mil comités territoriales en pueblos, colonias, barrios y comunidades habitacionales, y que este año, por mes, se distribuyeron 5 millones de ejemplares del periódico Regeneración.

Pensamos que esto va a dar fruto y va ayudar a que podamos llevar a cabo los cambios, salvar a nuestro país y sacar a México del atraso en que se encuentra. Pero, sobre todo, sacar a nuestro pueblo adelante, que ese es el propósito principal de nuestro movimiento.

López Obrador deseó que en 2011 se frene la crisis económica y “podamos enfrentar esa decadencia... Nosotros no queremos construir nuestra patria nueva a partir de ruinas. Nosotros queremos que la gente deje de sufrir, que no haya tanto deterioro y que podamos sacar a México adelante.

No veo otra opción más que la transformación de la vida pública del país. Sinceramente, no creo que con las mismas estrategias que una y otra vez han fracasado, que con la misma política neoliberal y con la política de saqueos y de pillaje, con la economía de elite, con el sufrimiento del pueblo para beneficio de unos cuantos, México vaya a resurgir. Concluyó su mensaje con el deseo de que el año próximo nos vaya mejor a todos.


Mensaje AMLO 27 de diciembre del 2010

_________________________________

Los misteriosos desaparecedores

Luis Hernández Navarro



Epílogo de una desaparición, el comunicado de la Red por la Transformación Global, el grupo que reivindica el secuestro de Diego Fernández de Cevallos, transmite un mensaje central: nadie en el poder está seguro. En la lucha contra la injusticia y la impunidad en México, no habrá ni perdón ni olvido.

En la parte final de su proclama, la red afirma: parecía intocable hasta aquella noche en que su pasado oscuro lo alcanzó (...) siempre que como pueblo nos atrevemos a luchar contra la injusticia, no habrá felonía que quede impune. Tomar prisionero a Fernández de Cevallos y obligarlo a devolver una parte de lo que se robó –aseguran– es una demostración de que nadie, por poderoso que sea, es intocable.

El Jefe Diego, sostiene la organización que se presenta como su captora, es uno de los individuos que encarrilaron el destino del país en la vía del proyecto neoliberal, de los delincuentes de cuello blanco que han saqueado al país. Simultánea y alternadamente funcionario de Estado, empresario y abogado del crimen organizado, Fernández de Cevallos resume en su biografía todo tipo de historias oscuras: defensa de MetMex Peñoles contra las madres de miles de niños envenenados por la contaminación de la empresa; encubrimiento de los crímenes de la guerra sucia; establecimiento de un nuevo pacto entre la Iglesia católica y el Estado; vínculos con el narcotráfico; orquestación del fraude electoral que impuso a Carlos Salinas en 1988 y a Felipe Calderón en 2006, y del desmantelamiento del Estado social.

Tanto Felipe Calderón como distintos analistas han puesto en duda la autenticidad de la Red por la Transformación Global. Según el mandatario, el único interés de sus captores fue económico y su manifiesto puro rollo e hipocresías; de acuerdo con varios articulistas y columnistas, la desaparición de Fernández de Cevallos fue una maniobra política para proyectarlo como candidato presidencial o fortalecer al Partido Acción Nacional (PAN). Otros han divulgado la versión de que detrás del secuestro se encuentra alguna organización político-militar extranjera, como las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) o ETA.

La lectura seria de los comunicados cuestiona estas opiniones. ¿Por qué una banda criminal especializada en secuestros querría presentar a la opinión pública su actividad como motivada por aspiraciones políticas? Para operar con éxito, un grupo de esa naturaleza requiere pasar desapercibido, no tener sobre sí los reflectores de los medios de comunicación. De ser cierto el señalamiento de Felipe Calderón, los misteriosos desaparecedores serían la primera organización criminal en citar a Bertolt Brecht y en apoyarse en la argumentación elaborada por Franz Fanon en Los condenados de la tierra para reivindicar el uso de la violencia como parte de un proyecto revolucionario.

El retrato que sus captores hacen del Jefe Diego es demoledor. La radiografía de sus relaciones políticas es reveladora. Nadie a quien se le haya ventilado públicamente ese historial político puede razonablemente aspirar a la Presidencia de la República. Más allá de la operación mediática para reivindicar su figura, Fernández de Cevallos no es alguien que suscite simpatías y, por el contrario, provoca una gran animadversión. Para constatarlo, basta ver los comentarios sobre su persona divulgados en diversos blogs dependientes de periódicos nacionales.


Cada vez que en la historia reciente han irrumpido en la escena política nacional organizaciones armadas se ha dudado de su existencia real, y se les ha querido ver como agentes provocadores que actúan para distraer al país de sus verdaderos problemas. Así sucedió con el Comando Jaramillista Morelense 23 de Mayo. También con los atentados contra líneas de gas de Pemex en Salamanca y Querétaro del Ejército Popular Revolucionario, en demanda de la presentación con vida de Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez. Sin embargo, esos grupos existen en la realidad. Ese podría ser el caso con la Red por la Transformación Global.

En la década de los 70 y 80 del siglo anterior se formaron en México multitud de organizaciones revolucionarias que reivindicaron la lucha armada. Con el paso de los años, varias desaparecieron, otras se disolvieron en partidos legales y algunas más perduran hasta nuestros días. Unas son conocidas, otras no. En el país hay más de las que se conocen públicamente. Varias han optado por mantener sus estructuras, adecuar su proyecto a los nuevos tiempos y actuar con sigilo. Esperan su momento. Son producto de nuestra fallida transición a la democracia, de la crisis de representación política y de una enorme desigualdad social.

En Epílogo de una desaparición hay una visión de la realidad política nacional muy estructurada. Están allí muchos de los debates que han atravesado la izquierda nacional en los años recientes, desde los fraudes electorales hasta el Fobaproa. El lenguaje que utiliza, la concepción política que expone, el análisis de la coyuntura que realiza, son producto de alguien (un colectivo o una persona) que ha seguido muy de cerca lo sucedido en México en los 22 años anteriores. No hay en su redacción nada que lo emparente con alguna organización político-militar extranjera.

Que el aparato de inteligencia de Colombia, siempre tan interesado en ofrecer sus servicios al gobierno mexicano, digan que las FARC están detrás del secuestro, no puede extrañar, aunque no sea serio y tengan que recurrir, por enésima vez, a lo que supuestamente dicen unas computadoras. Ganan ellos y ganan sus socios mexicanos. Tampoco que lo hagan quienes proclamaron el fin de la lucha armada en América Latina unos meses antes del levantamiento del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Como están tan ocupados hablando con sus amigos en Miami, en Washington y con las huestes de Elba Esther Gordillo no tienen idea de lo que pasa en el México de abajo.

Nada ayuda el sospechosismo para explicar lo que hay detrás del secuestro de Diego Fernández de Cevallos. Por el contrario, confunde. Ante una situación tan compleja, como decía el filósofo Baruch Spinoza, no hay que reír ni llorar sino comprender.

Método garantizado
Hernández

________________________________


Ámbito laboral: realidad desoladora



En un informe elaborado por el Centro de Reflexión y Acción Laboral (Cereal) sobre la realidad del trabajo en nuestro país, se hace mención del fracaso de los programas gubernamentales para incentivar el empleo; se señala que este año el desempleo creció de forma exponencial, que la economía informal se ha incrementado y que los derechos de los trabajadores se han visto violentados, además, se indica que casi 65 por ciento de la población económicamente activa (PEA) no tiene acceso a la seguridad social.

Un elemento de contexto ineludible de estos señalamientos, que constituyen un diagnóstico devastador del ámbito laboral en México, es la inconsistencia en los datos oficiales en esa materia: por un lado, el titular del Ejecutivo federal se congratuló ayer de que la cifra de desocupación en el país se ubica apenas en alrededor de 5 por ciento, a pesar del incremento de los mexicanos en edad de trabajar, y celebró la creación de 962 mil nuevas plazas laborales este año, la cifra más alta en la historia; por el otro, el Instituto Nacional de Geografía y Estadística ha venido informando en días recientes sobre un repunte del desempleo en noviembre (5.28 por ciento de la PEA), y un incremento de 65 por ciento en la tasa de desocupación desde que Felipe Calderón asumió el cargo, hace cuatro años, y de más de 300 por ciento desde que el PAN llegó a la Presidencia. Lo anterior hace inevitable inferir que el gobierno federal se encuentra más centrado en maquillar la realidad que en transformarla, y que para ello se vale de la lectura a modo de los indicadores económicos.

Pero, aun dando por buenas las cifras oficiales, la realidad del país en materia laboral dista mucho de ser satisfactoria, si se le coteja con los preceptos constitucionales al trabajo digno y el salario remunerador. El grueso de la población vive un ensanchamiento de la informalidad y un deterioro generalizado de las condiciones laborales al amparo de la denominada flexibilización, que no es sino una estrategia de desprotección de los trabajadores. Otro tanto ocurre con los salarios: luego de dos décadas de una política deliberada de contención, hoy las remuneraciones de los estratos medios y bajos resultan insuficientes para satisfacer las necesidades normales de un jefe de familia, en el orden material, social y cultural, y para proveer a la educación obligatoria de los hijos, como lo consagra el artículo 123 de la Constitución.

Algunos datos reveladores al respecto son proporcionados por un estudio del Fondo de Naciones Unidas para la Infancia, según el cual, como resultado de la crisis económica –cuyos efectos se agravaron y acentuaron en el país debido a la complacencia de las autoridades y a su renuencia a adoptar medidas para contrarrestarlos–, 28 por ciento de los hogares ha tenido dificultades económicas para enviar a sus niños al médico; 27 por ciento para enviar a sus hijos a la escuela, y 44 por ciento, para comprar artículos escolares, libros y uniformes.

La falta de empleo suficiente y de calidad, así como de salarios remuneradores, son indicadores lo bastante contundentes para afirmar que la realidad laboral en el país es mucho más desoladora de lo que dibujan las cifras oficiales. Pero a esto ha de añadirse la persistencia de agresiones oficiales contra la libertad de asociación y la vida interna de los gremios; el empleo de mecanismos administrativos como instrumento de golpeteo político –caso de la denominada “toma de nota–, y el refrendo de las alianzas entre el gobierno y las expresiones más arcaicas y antidemocráticas del sindicalismo.

A contrapelo de los datos y los dichos oficiales, en el año que concluye no se han producido mejoras sustanciales en materia laboral; por el contrario, la pérdida de puestos de trabajo, la ofensiva contra el poder adquisitivo de los trabajadores y el agravio a los derechos laborales básicos configuran una situación de riesgo que no es solamente económica, sino también política y social.

No hay comentarios.: