domingo, 28 de noviembre de 2010

MANUEL GARCIA, SU BANDA E INVITADOS DE RRR (CARLOS IVAN Y ALEJANDRO) EN SU CIERRE DE GIRA POR PUEBLA EN TEOREMA
(Carlos Iván y Alejandro, orgullosamente les informamos que son miembros del Colectivo Ciudadano Carrillo Puerto y creadores de este blog)




Manuel García:

EL VIEJO COMUNISTA.



AGRADECIMIENTO

LOS MUSICOS Y STAFF TECNICO Y ADMINISTRATIVO DE RADIO REBELDE ROCK AGRADECEMOS INFINITAMENTE A MANUEL GARCIA, SU BANDA Y A LA SEÑORA MONICA FERNANDEZ SU APOYO PARA TRAER A PUEBLA ARTISTAS Y MUSICOS DE LA TALLA DE MANUEL Y POR DIFUNDIR EL ARTE QUE EL REPRESENTA EN NUESTRA COMUNIDAD POBLANA.

HACEMOS PATENTE NUESTRO COMPROMISO PARA SEGUIR DIFUNDIENDO ESTE EXCELENTE TRABAJO ARTISTICO, POETICO Y MUSICAL.

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En Colima, el dirigente evalúa avances de su movimiento
El enlace es parte de la telenovela de Televisa y la mafia en el poder: AMLO

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Juan Flores y Mauricio Ferrer

Andrés Manuel López Obrador aseguró que su movimiento conseguirá 20 millones de votos en las elecciones de 2012 y que la boda de Enrique Peña Nieto y Angélica Rivera es parte de la telenovela de Televisa y la mafia en el poder.

En visita a Colima, donde constató el avance de su organización, el ex candidato presidencial sostuvo que para lograr la meta de ganar los comicios presidenciales necesitará establecer un comité por cada sección electoral. Llevamos 12 mil instalados de 65 mil que hay en el país, aseveró.

Explicó que la creación de esta estructura no será exclusivamente para ganar la Presidencia, sino para gobernar. Es parte de los cambios que se harán una vez que ganemos, ya que los grupos que ostentan el poder impedirán la restructuración de la administración pública y se necesita el apoyo del pueblo para lograrlo.

Reiteró que una vez que gane su movimiento se acabarán los privilegios para las 400 grandes empresas que ahora no pagan impuestos. Para la minoría que domina este país no es importante que haya un cambio, al contrario.

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Sobre la boda del gobernador del estado de México, Enrique Peña Nieto, y la actriz Angélica Rivera dijo que es “un jolgorio, es parte de la telenovela de Televisa. Llevan ya seis años con La Paloma, La Gaviota y Lucerito, y este copetón irresponsable de Peña Nieto (…) Lo han hecho una Barbie masculina”.

En Guadalajara, Jalisco, López Obrador comentó más tarde que el enlace “es parte de la misma campaña mediática de Peña Nieto y de la mafia en el poder. Él es el candidato de la mafia en el poder para 2012, su coordinador de campaña es Carlos Salinas y Televisa es la encargada de la propaganda. Es una telenovela realmente.

Llevan seis años introduciéndolo al mercado (a Peña Nieto), como se introduce un producto chatarra. Es gente sin conducciones, sin principios, sin ideales. Es gente vacía, puro cascarón, añadió.

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López Obrador se reunió en Guadalajara con cerca de 700 simpatizantes en el Centro de la Amistad Internacional, un recinto del DIF municipal ubicado a espaldas de Casa Jalisco, la residencia donde habita el gobernador panista.

Estamos haciendo evaluaciones como éstas porque tenemos que organizarnos para hacer el cambio. Eso es lo más importante, que no organicemos para lograr una transformación de abajo hacia arriba, porque si sigue esta mafia en el poder las cosas no van a mejorar, detalló López Obrador.

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El Despertar

Una revolución extinta y el alba de otra

José Agustín Ortiz Pinchetti


Con motivo de la conmemoración de la Revolución Mexicana ha surgido una tendencia a la autodenigración. Incluso hay quien piensa que no hemos perdido una o dos décadas, sino el siglo entero. Millones de mexicanos ignoran la gesta, no porque haya sido un fracaso colectivo, sino porque fue traicionada y vendida a sus peores enemigos, encargados hoy de celebrarla. Los mismos días de las conmemoraciones el Coneval y la ONU revelaron que en el último año en 18 por ciento de los hogares se padeció hambre. Han aumentado el precio de los alimentos y ha caído la recepción de remesas. El mismo día la Comisión Nacional Bancaria y de Valores informó que a pesar de la crisis, los bancos que operan en México alcanzaron un nivel histórico en sus utilidades. La revolución destruyó una oligarquía, pero los regímenes revolucionarios permitieron que otra se levantara y finalmente, a partir de Salinas, el régimen se dedicó concientemente a fortalecerla y aliarse a ella. Ramón Eduardo Ruiz, historiador estadunidense especialista en México (poco conocido aquí), escribió que para que nuestra nación salga de su postración tendría que producirse un milagro: que su clase dominante sufra una metamorfosis.

Mientras tanto, en otra realidad, el domingo pasado celebramos con AMLO una asamblea de evaluación estatal del movimiento para la transformación de México. En condiciones extremadamente modestas, si las comparamos con las galas de la partidocracia. No pudimos dar ningún apoyo a las personas que vinieron de todos los rincones del estado. Se pagaron su propio transporte y sacrificaron un día de trabajo. Gracias a la generosidad del dueño del salón de actos El Campanario, pudimos alojar una audiencia sorprendente. Más de mil 500 representantes de centenares de comités en el estado. En su mayoría ciudadanos que no pertenecen a ningún partido. Aunque como en todo el país estamos creciendo de modo expansivo, tendremos que hacer un gran esfuerzo para cumplir nuestras metas.

AMLO dio un discurso breve, aclaró que el movimiento depende del entusiasmo de la gente. Y sí, el entusiasmo se desbordó ahí y se refleja cada vez más en la construcción de comités y en el reparto casa por casa del periódico. Aquí no hay apatía ni amargura ni se considera que la revolución sea un fiasco histórico. La gente tiene un empuje candoroso y febril. Son concientes de que son artífices de una hazaña. Percibo en ellos una sed de decencia, de limpieza en la política. Quieren que México rencuentre su camino. Me llamó la atención ver que en la multitud aparecía una pancarta escrita en un trozo de cartoncillo: Nos proponemos lograr que la revolución complete sus metas.

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La herencia de la Revolución
Arnaldo Córdova
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La Revolución se fue agotando en la medida en que el capitalismo se fue desarrollando. De ella hoy no queda más que una pálida y avergonzada memoriaFoto Francisco Olvera

Con todas sus glorias, reales, atribuidas o inventadas que hayan sido, la Revolución Mexicana es el fenómeno transformador que acabó modelando, en todo lo bueno y lo malo, según los puntos de vista, al México del siglo XX. En sus años de gestación y realización, fue un enorme condensado de movimientos, programas ideológicos y políticos, clases sociales disímbolas y de individuos que provenían de todas las regiones de nuestra variada geografía. Uno puede echar el gato a retozar y especular sobre cuáles de esos numerosos movimientos, muchos de ellos locales, constituían en sí mismos una revolución. El hecho es que ninguno de ellos se dio en abstracto y todos se conjuntaron para formar un solo vórtice que los mezcló a todos.

Hablar de una revolución maderista, de una zapatista, de una villista, de una constitucionalista, o bien eulalista, orozquista y todas las que uno pueda imaginar y, también, decir que cada levantamiento local era una revolución, es legítimo; pero es sólo una ocurrencia. La verdad es que el zapatismo, por ejemplo, no puede concebirse fuera de sus relaciones con el maderismo, el villismo, el carrancismo y todas las demás fuerzas actuantes en el escenario revolucionario. La microhistoria (dedicada a historiar lo particular o local) o, si se prefiere, la historia regional, han dado cuenta, cada vez más exhaustivamente, de las diferentes y variopintas formas que adquiere el movimiento revolucionario en todo lo ancho y largo del país.

Como nunca me he dedicado al estudio de la historia regional, siempre he preferido ver al conjunto y considerarlo en su totalidad. Así, me ha parecido lógico hablar de la Revolución Mexicana como tal. A través del tiempo he tenido polémicas con autores anglosajones (como John Womack o Alan Knight) y con mexicanos que sostienen la pluralidad de revoluciones y niegan que haya habido una Revolución Mexicana. Para mí resultó claro que ninguno de los movimientos revolucionarios podía definirse aisladamente sino en sus relaciones con los demás y en confrontación abierta entre sí por sus diversas posiciones y programas.

Es verdad que el régimen político, social y económico que surgió de la Revolución lo definieron los triunfadores y no los vencidos en la lucha armada; pero hasta eso es relativo. Carranza aplastó al zapatismo y al villismo, pero Obregón destronó a Carranza y se hizo aliados a los zapatistas y hasta les dio la Comisión Nacional Agraria, creada en la época de Madero, para que ellos se encargaran de realizar la reforma agraria. El Grupo de Sonora en sus diferentes regímenes presidenciales, de 1920 a 1934, excluyó del poder, por ejemplo, a villistas y carrancistas; pero Cárdenas los llamó para que se integraran a su gobierno. Desde entonces empezó la tradición de dejar de ver a los movimientos particulares para ver sólo un gran movimiento en el que todos cabían.

En alguna ocasión, mi inolvidable José Panchito Aricó me escuchó decir que el principal logro de la Revolución Mexicana había sido la creación de un nuevo Estado nacional, y me dijo: Entonces, la Revolución podría definirse como un movimiento gran burgués, como lo fue la Revolución Francesa. Sigo creyendo que el principal logro de aquel gran movimiento definidor del siglo XX mexicano fue la formación de un nuevo régimen estatal de instituciones, diferente del antiguo Estado oligárquico porfiriano, en el que sólo las clases pudientes podían entrar y el resto de la sociedad permanecía excluido. La mexicana fue, ante todo, una revolución política.

Es cierto que los variados programas y planes revolucionarios plantearon las transformaciones sociales que luego se fueron realizando de muchas maneras (aunque no fueron pocos los que se echaron al olvido); pero todos ellos o casi esperaban tener un nuevo orden político para que esas transformaciones se hicieran realidad. Todos ellos esperaban algo del nuevo Estado. El Estado revolucionario se abocó a hacer esas reformas, con variable entusiasmo y compromiso. En todo caso, la conformación del nuevo Estado, del nuevo régimen político, fue la aspiración de los revolucionarios triunfantes. Las reformas se fueron dando a cuentagotas y fue preciso que llegara Cárdenas al poder (apenas un muchacho en los años de la lucha armada, pero fiel seguidor de los idearios revolucionarios), para que las reformas se hicieran a gran velocidad.

No fue ese el signo dominante de los demás regímenes presidenciales de la Revolución. Pesaba más en la mentalidad de los grupos gobernantes el afán por conservar lo poco que se iba realizando que el deseo transformador de una realidad que siempre estuvo plagada de injusticias y desigualdades. Fue por eso, sin duda alguna, que entre los críticos del régimen revolucionario prevaleció la condena por las promesas incumplidas, por los arrebatos momentáneos (como con Cárdenas, justamente), por el autoritarismo que no se justificaba por sí mismo, por los excesos en el ejercicio del poder, por los abusos en el mismo, pero, sobre todo, porque no había verdaderas transformaciones que hicieran sentir a la ciudadanía que de verdad había llegado un nuevo régimen.

Queda el hecho de que la mayor parte del bagaje ideológico de la Revolución no fue producto de los años de la lucha armada, en abierta confrontación con el antiguo régimen, sino de la misma experiencia de los revolucionarios en su desempeño en el poder. Ideas que hoy nos parecen consubstanciales al movimiento revolucionario como la rectoría del Estado en la economía o el nacionalismo revolucionario no aparecieron sino hasta los últimos años veinte. La misma idea de la reforma agraria no fue como la había diseñado don Luis Cabrera en la ley del 6 de enero de 1915, sino como luego la concibieron los zapatistas aliados de Obregón desde la Comisión Nacional Agraria. El ejido que hoy tenemos no es el que vio Cabrera, sino el que vieron los zapatistas, con el ejemplo de los koljoses soviéticos.

Una política a favor de las clases populares, con nuevos patrones de distribución del ingreso, con educación, salud y tantas otras cosas que se deben a la existencia de las instituciones revolucionarias, no fueron obra de los mismos revolucionarios que derribaron la dictadura, sino de los programas políticos del Estado revolucionario. Ningún revolucionario que haya vivido en la década trágica de 1910 a 1920 pudo jamás imaginar lo que México iba a ser después del triunfo de la Revolución. No podía, sus objetivos, para todos, eran acabar con la dictadura y, entre otras cosas, con su sostén social y económico que eran los latifundistas, apoyados por los capitalistas extranjeros. México se ha hecho al paso y nadie ha sido capaz de predeterminarlo como un ente acabado y perfecto.

La gran herencia de la revolución fue su Estado que, desde De la Madrid, sus presidentes han persistido en demolerlo hasta acabarlo casi por completo. Del viejo Estado revolucionario ya no quedan sino unos cuantos vestigios en los que ya no hay nada que lo identifique con su glorioso pasado. La Revolución se fue agotando en la medida en que el capitalismo se fue desarrollando. De ella hoy no queda más que una pálida y avergonzada memoria.

En memoria de Fallo Cordera y en solidaridad con Rolando y sus seres queridos.

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EN MEXICO NO GANAMOS PARA VERGÜENZAS, VEAN ESTAS DOS SIGUIENTES NOTAS SOBRE PRIISTAS Y PANISTAS, POR ESO ESTÁ EL PAÍS COMO ESTÁ...


Arriba los novios

Hernández

Seguridad, fotos y videos, con cargo al erario; un subsecretario hasta la hizo de franelero

En la boda-show de “Kike y La Gaviota”, apantallador despliegue de fondos públicos



Arturo Cano e Israel Dávila
Enviado y corresponsal
Periódico La Jornada
Domingo 28 de noviembre de 2010, p. 15

Toluca, 27 de noviembre. Enrique Peña Nieto puede ser, como dicen sus detractores, sólo un invento de la televisión, pero sin duda es muy sincero: dijo que quería una boda íntima, personal, familiar, y así es lo que se mira este soleado mediodía en la capital del estado de México. Sólo familia, apenas cinco decenas de personas en la catedral, aunque afuera haya mil 800 elementos de seguridad y 500 periodistas. Ah, y un poco de pueblo.

Carlos Castillo Peraza decía, en referencia a los mítines de Cuauhtémoc Cárdenas, que las plazas llenas no votan. Pero, ¿qué tal las pantallas? Los fotógrafos de medios no pueden ingresar a la catedral e incluso las puertas del templo son cerradas luego de la entrada del gobernador Enrique Peña Nieto y la actriz de telenovelas Angélica Rivera, más conocida como La Gaviota. Las fotos y videos están a cargo de personal del gobierno estatal, que ya ha recibido la instrucción de enviar sus mejores materiales a las revistas Hola, Caras y Quién, donde todos los curiosos podrán asomarse al evento íntimo, personal, familiar del precandidato del PRI a la Presidencia de la República.

No miente el gobernador mexiquense. Su boda sí se inscribe en una definición íntima, personal, familiar.

La fiesta es para los asistentes a la ceremonia religiosa y para la familia extendida. A la Casa estado de México, en Paseo Colón, llegan, tras pasar los filtros de seguridad, los ex gobernadores Emilio Chuayffet, Ignacio Pichardo, Alfredo Baranda, César Camacho y Alfredo del Mazo, cuyas presencias destacan la ausencia de Arturo Montiel.

Los demás convidados son todos coroneles del otrora grupo Atlacomulco –que dado el lugar donde ahora residen, en una zona de lujo, debería llamarse grupo Huixquilucan–, es decir, funcionarios y ex funcionarios del gobierno estatal.

En familia.

Boda incontaminada

Las entradas a Toluca están repletas de patrullas y ambulancias. Lucen además, cada 20 pasos, letreros que presumen las obras del gobierno estatal. Un puente, un camino, con el letrero rojo, sobrepuesto, de cumplido.

En el trayecto entre la catedral y la casa de gobierno, donde será la pachanga, hay un policía cada 10 metros. En la calle Vicente Villada, un letrero de tráfico está tapado con una cartulina fosforescente que informa mediante una flechita: “Boda de Kike y La Gaviota”.

Desde hace unas semanas, las fachadas de todos los edificios de la plaza fueron remozadas. Las estatuas de catedral estaban grises y ahora lucen blanquitas, ejemplifica un reportero local.

Todo, en la boda de un político que tiene apodos para regalar y a quien le cuelgan tantos adjetivos como a su amigo Vicente Fox –a quien recientemente visitó–, la mayoría relativos a la parte delantera de su cabello y a su condición de estrella del canal de las estrellas. Del Golden Boy pasó al Engominado, al Kike Neutrón, al Copetes.

Sus adversarios se cansan de decir que carece de ideas propias, que es un invento de Televisa, que sus limitaciones han obligado a sus marketineros a darle cursos intensivos de historia y geografía mexicanas. Y en su favor se ha dicho… que es guapo.

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Angélica Rivera y Enrique Peña Nieto, luego de la ceremonia religiosa en la catedral de TolucaFoto Agencia MVT

Fuera de las paredes de su partido –y de su ya no tan reciente adquisición de las zalamerías de la profesora Elba Esther Gordillo– es difícil hallar elogios a su personalidad política. Pero sus adversarios tienen poco que objetar sobre la construcción de su imagen.

No quisimos que se contaminara con todo el tema político, dice de su boda el gobernador y con frases así la pone en todos los noticiarios. Anuncia un enlace privado e instala dos enormes templetes para las cámaras. De un subsecretario de Gobierno en funciones de franelero al último policía de paisano, el despliegue de recursos públicos para el acto privado es apantallador.

Lo público y lo privado, según Peña Nieto

El gobernador mexiquense reclama su derecho a la privacidad mientras comparte en las redes sociales sus fotos familiares, siguiendo el guión del cultivo de su imagen que comenzó a labrar hace cinco años. De hecho, conoció a su actual esposa porque sus marketineros le recomendaron aprovechar la fama de ella, estrella de la telenovela del momento en 2007, para convertirla en el rostro de su gobierno en la pantalla.

Así comenzó lo que hoy culmina en uno de los eventos más esperados del año, como le llaman en las revistas del corazón.

La búsqueda de boda de Peña Nieto en Internet arroja 174 mil resultados. Nada mal para un político que hace unos meses, en entrevista con este diario, aseguraba sobre su vida personal: No debe trascender lo que me parece es un derecho a la vida privada, al ámbito público. Sí he reconocido esta condición que señala el libro (del periodista Loret de Mola padre) de haber tenido dos hijos fuera del matrimonio, tener un hijo, porque el otro falleció. Y no hablaré más sobre el tema. Lo que está dicho, está dicho. No pienso hablar más sobre el tema, porque corresponde al ámbito privado.

Tan lejos del ramo

Aparte de policías y periodistas, apenas unas 200 personas se animan a acercarse a la catedral.

El entusiasmado pueblo, que ha seguido los pormenores del romance como sigue las telenovelas, no madruga.

Entre los pocos asistentes está Mari, quien vive en San Francisco Tlalcitalcalpan y se decepciona al mirar, por vez primera en vivo, la estatura del gobernador.

–Está bien chaparrito.

–¿Lo ve de presidente?

Mari hace un mohín un segundo antes de responder:

–Soy panista.

–Y entonces, ¿a qué vino?

–Pues traje a los niños –dice sin inmutarse.

A su lado, su hermana es más directa: “La verdad es que venimos a ver a La Gaviota, tanto que la vimos en las novelas, ¿cómo no íbamos a venir?”

Para su desgracia, las hermanas de San Francisco están lejos cuando La Gaviota lanza su ramo de novia.


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Dos lustros Blanquiazules
PAN: 10 años en el poder sin lograr la auténtica transición a la democracia

Fox y Calderón se acomodaron al entramado del viejo sistema político mexicano

Se ha gobernado alejado de los principios y doctrina de Acción Nacional

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El 1º de diciembre de 2006, Felipe Calderón Hinojosa rindió protesta como presidente de México, en el Palacio Legislativo de San Lázaro, dando así comienzo al segundo sexenio del Partido Acción Nacional. Junto a él, el mandatario saliente, Vicente Fox QuesadaFoto José Antonio López
Georgina Saldierna
Periódico La Jornada
Domingo 28 de noviembre de 2010, p. 2

En los 10 años que el Partido Acción Nacional (PAN) lleva en el gobierno federal se permitió la corrupción, se privilegió la incondicionalidad frente a la eficiencia en el gabinete presidencial y surgió un insano amor por las chambas. Pero quizá el peor yerro en este decenio es no haber logrado una auténtica transición a la democracia, señalaron reconocidos militantes del blanquiazul.

Destacaron que tanto el ex presidente Vicente Fox como el actual jefe del Ejecutivo, Felipe Calderón, se acomodaron al entramado del viejo sistema político mexicano, el cual se mantiene intacto en sus principales ejes autoritarios, en abierta contradicción con la oferta de cambio que el PAN propuso desde la campaña electoral de 2000.

En vísperas de la celebración por el décimo aniversario de la llegada de Acción Nacional a la Presidencia de la República, que se realizará este domingo, también señalaron que se ha gobernado con una evidente lejanía de los principios y doctrina del blanquiazul y ello, sumado a otras deficiencias, ha generado cierto desencanto entre la población que hace difícil, aunque no imposible, mantener el poder en 2012.

Juan José Rodríguez Pratts, integrante del Consejo Nacional panista y actual investigador de la Fundación Rafael Preciado, dijo que cuando Vicente Fox llegó a Los Pinos faltó hacer una reflexión sobre los principios que debían orientar al PAN en el gobierno. Preguntarse, recalcó, si aquello del respeto a la dignidad de las personas, el principio de subsidiaridad para descentralizar la vida nacional, la búsqueda del bien común, la preminencia del interés nacional, eran útiles y cómo se podían traducir en políticas públicas.

El ex diputado y ex senador por Tabasco apuntó que, si eso se hubiera hecho, se habría impulsado una política más panista desde la Presidencia, pero se cometió el pecado de creer que los principios sólo servían para criticar el poder, no para ejercerlo.

–¿Se olvidaron o se traicionaron los principios?

–Traición u olvido. Por ahí andaremos deambulando. Para mí la política, sin principios, se torna oportunismo y aventura; no obstante, Vicente Fox trató de tender un puente con el PRD, pero ese partido pecó de soberbia cuando no aceptó encabezar las secretarías de Medio Ambiente, Desarrollo Social y de la Contraloría.

Si esa alianza se hubiese dado, habríamos avanzado notablemente en muchísimas cosas, pero prevaleció la soberbia de Cuauhtémoc Cárdenas y el PAN tuvo que voltear a ver al PRI, puntualizó.

Corrupción, sin castigo: Javier Corral

Al hacer un balance de los 10 años de gobiernos panistas, el diputado Javier Corral dijo que hay un recuento positivo en algunos temas, pero también hay cosas que no se han hecho bien. Entre las primeras, se refirió al ensanchamiento de las libertades, la transparencia en el ejercicio gubernamental, el aumento en la cobertura de los servicios de salud y vivienda.

Sin embargo el tema es que el PAN no llegó al poder sólo para hacer más eficientes los programas sociales, dotarlos de mayor cobertura y generar reglas de transparencia. Nosotros estábamos llamados a un cambio democrático de las estructuras, para que la alternancia se convirtiera en una auténtica transición que aterrizara en un nuevo régimen político. Pero eso no se ha podido configurar y ese es el gran pendiente del PAN, explicó.

Tanto Vicente Fox como Felipe Calderón se acomodaron al entramado del viejo sistema político, que se mantiene intacto en sus principales ejes autoritarios, apuntó. Especialista en medios de comunicación, Corral agregó que los dos presidentes no sólo no desmantelaron esas estructuras, sino que en algunos casos se les aceitó y se les reforzó, como el monopolio de la televisión y el cacicazgo en el magisterio.

También señaló que se ha dejado de castigar la corrupción, cuando era una de las banderas más caras con las que la gente identificaba a los panistas. En suma, se perdió una visión trascendente sobre lo que debe ser el ejercicio del poder y, sobre todo en el último tramo del gobierno, se prefirió la incondicionalidad de los amigos íntimos a un gabinete de mayor visión.

Hervidero de sabandijas: César Leal

El senador César Leal recordó que Vicente Fox llegó a la Presidencia de la República con más de 17 millones de votos, esto es, cinco millones más que el PRI, su contendiente más cercano, lo que significaba un mandato muy claro: te estamos ordenando que hagas lo que el PAN prometió; sin embargo, Fox fue muy tímido, reconoció.

Comprendo que la gobernabilidad del país cuando se toma por primera vez el poder es difícil, pero si el mandato estaba claro había que poner un gobierno de una altísima naturaleza panista en términos de doctrina política, afirmó.

Agregó que durante muchos años, Acción Nacional trabajó por la vigencia del voto como ordenanza del pueblo, honestidad en el manejo de los bienes y equilibrio de poderes, entre otras metas. Pero esa plataforma no la vimos aparecer.

El legislador reconoció que en el PAN surgió un amor insano a las posiciones públicas y a las chambas, y el gabinete de Fox dejó mucho que desear.

Por lo que hace al gobierno de Felipe Calderón y su lucha contra el crimen organizado, Leal apuntó que eventualmente puede haber errores en el método. Es probable que levantó el ladrillo sin darse cuenta cuántos alacranes había abajo. Él creyó que se trataba de cinco alacranes, una tarántula y dos cucarachas, cuando en realidad se trataba de un hervidero horrible de sabandijas.

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