sábado, 10 de agosto de 2013


¿QUÉ HACER? 

Abelardo Cuéllar Delgado, coordinador general del Congreso Progresista:
El movimiento social debe reorganizarse para frenar la reforma energética.
A cinco años de haber frenado la primera ofensiva para la privatización del recurso energético, la fuerza organizativa de los movimientos sociales se diluyó y  nuevamente requiere articularse: A escasos cinco años, esa movilización dio resultados, pero no fue suficiente para parar esta nueva embestida, el trabajo organizativo impulsado durante días, semanas y meses se diluyó una vez terminada la campaña en defensa de Pemex.
Ha habido una serie de reformas de corte privatizador que iniciaron en la década de los 90 y que han pasado lo mismo por el sistema de salud que por reformas privatizadoras de la industria energética: La defensa de la industria energética es una parte del campo de toda la batalla que el pueblo de México está enfrentando contra las reformas estructurales, y el balance no es nada bueno. En 1992 se reforma el artículo 27 constitucional permitiendo el inicio de la privatización del ejido en nuestro país.
En 1994 se firma el TLC y nuestro país es adherido a la OCDE. En 1995 ingresa como miembro de la OMC. Se reformó la Ley del Seguro Social imponiendo más requisitos para alcanzar una pensión y se entregan los recursos de la seguridad social de los trabajadores a la iniciativa privada (Afore). Se incrementa el IVA. En 2007 se reforma la ley del ISSSTE, imponiéndose más requisitos para obtener una pensión y abriendo las puertas a las Afore. En 2008 se despide a más de 43 mil trabajadores de una empresa relacionada con la energía eléctrica (Luz y Fuerza del Centro). En 2009 se dá la primera intentona de privatización de PEMEX. En 2012 se impulsa la reforma laboral modificando los mecanismos de ingreso, promoción y permanencia de los trabajadores, abaratando el costo de los juicios laborales. En 2013 se impulsa la reforma educativa abriendo la puerta para que los maestros puedan ser despedidos y desaparezca su estabilidad laboral. En el segundo semestre de 2013 se pretende una reforma fiscal ampliando el IVA a medicinas y a alimentos, así como la reforma energética que privatizaría Pemex y CFE.
Se debe enfrentar la ofensiva privatizadora luchando por medio de movilizaciones y acciones legales contra las reformas impulsadas. Se ha enfrentado represión, impunidad y hasta la muerte de muchos compañeros que han encabezado movimientos. Lamentamos la apatía de amplios sectores de la población frente a los cambios estructurales privatizadores, pues lamentablemente muchos mexicanos se han quedado como espectadores y sólo ven cómo se van imponiendo las reformas y cómo algunos actúan, ellos son doblemente víctimas, pues piensan que nunca van a ser afectados.
La política privatizadora ha eliminado derechos sociales fundamentales: Nos han quitado otros derechos, como el derecho a la salud, a la vivienda, a la educación, a la alimentación, al trabajo, pues sólo son letra muerta en la constitución. El resultado de esas reformas estructurales lo vemos todos los días, es como una enfermedad crónica, degenerativa y mortal, la sentimos pero no comprendemos su origen ni sus consecuencias, nos resignamos a vivir en el dolor.
Las reformas estructurales han dejado a millones de jóvenes sin la oportunidad de una educación y un trabajo digno, a millones de mexicanos con enfermedades crónico-degenerativas por su pobre alimentación, sin derecho a una atención digna; a miles de hogares viviendo sólo con lo indispensable, con carencias elementales que les impiden vivir con dignidad, a millones de personas sin la oportunidad de tener una vivienda, a millones de mexicanos atrapados en deudas con bancos y tiendas departamentales, a millones de trabajadores del apartado A y B sin estabilidad laboral, con un clima de violencia generalizado en donde la delincuencia gana cada día más territorio; han dejado también a miles de campesinos despojados de sus tierras por empresas privadas que tienen proyectos carreteros, minas, explotaciones forestales, que como consecuencia de su rapiña dejan detrás miles de ríos contaminados, deforestación y grandes extensiones de territorio insalubre e insano para la vida humana; han dejado a millones de trabajadores sin seguridad social, a millones en el desempleo y a otros en el empleo informal sin prestaciones. Basta con vernos en el espejo de la realidad para comprobarlo.
La lucha en defensa de los recursos energéticos debe impulsarse permanentemente desde abajo y en la izquierda con la organización social, nuestro enemigo común es el modelo neoliberal que se ha aplicado en nuestro país desde los años ochenta, la alternativa que tenemos es construir un modelo distinto al que se ha impulsado a nivel mundial; que debemos recuperar los derechos al trabajo, a la salud, a la educación, a la vivienda, a la seguridad social, como se ha logrado en otras partes del mundo.
La sociedad se debe organizar para frenar la ofensiva privatizadora: El trabajo de organización no se debe concretar a las épocas en las que se impulsen las reformas estructurales en el Congreso ni a la de los procesos electorales locales y federales que se avecinan, que es necesaria una campaña informativa que explique al pueblo trabajador la verdadera causa de la enfermedad y cómo en otras partes del mundo, con distintas recetas, se ha logrado vencer a esa enfermedad llamada desorganización social. Sólo existe una medicina para ese mal: la participación del pueblo en forma organizada, desde la familia, la calle, la manzana, el barrio, la colonia, la junta auxiliar, el municipio hasta la región. Con una visión de futuro y creando una democracia participativa.
 
El Partido del Trabajo y el Congreso Progresista del Estado de Puebla desarrollan campaña de información sobre la privatización de PEMEX en el Zócalo de San Pedro Cholula













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